La violencia

El gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, afirmó que no se vale censurar la lucha anticrimen del presidente Felipe Calderón, si no hay propuestas alternativas.

Han surgido discusiones y objeciones, aunque ninguna de ellas ha sido seguida por una propuesta alternativa, y ya no digamos concretas, sino siquiera viables. Y eso no se vale, argumentó el gobernador en el marco del Día de la Marina, encabezado por el presidente Felipe Calderón en el Muelle del Centro Internacional de Cruceros.

Además, fustigó la idea de pactar con el crimen.

Un Estado que llegara a negociar con el crimen los términos de su propia seguridad, nos pone en riesgo. Esto nos convertiría en un Estado incompetente, débil, irresponsable y para colmo, inseguro, dijo Padrés.

Estas palabras corresponden a una interpretación de la realidad que probablemente sea mayoritaria en el país, sin embargo, las organizaciones que disienten se han hecho escuchar con fuerza debido que detrás de sus palabras invariablemente hay hechos lamentables de muerte y daño irreparables ante los cuales es inválido todo argumento.

No obstante, las voces disidentes han dado la impresión de que se oponen a la lucha contra el crimen organizado. Pareciera que critican la acción de fuerza del Estado en contra de los criminales, sin embargo se entiende que lo que objetan es el daño colateral y la violencia de los criminales en contra de la población civil que en efecto, ha sufrido también -aparte de soldados, marinos, y policías- en esta guerra irregular que actulamente se libra en varios estados de la Unión.

El planteamiento del gobernador es acertado. Todos quienes se manifiestan estarían interpelados para aportar a esta estrategia, aunque por la gravedad de la tarea dificílmente alguien ajeno a la seguridad podría tener una idea. No obstante, en este sentido destaca una organización social que ayer propuso la suspensión de garantías en al menos dos estados del país: Tamaulipas y Michoacán, argumentado que de todas maneras éstas no existen más en esos territorios.

Hay que ver la situación como está. Los pronósticos de quienes sí conocen del tema son en el sentido de que la violencia en el país podría tardar una década, y en este sentido debe preparse la sociedad.