"La codiciada alianza entre el sol azteca y el PAN está más enmarañada que nunca. El PRI, urgido por conservar la hegemonía en ese estado, el de México, afirma que la alianza PAN y PRD es una simbiosis adulterada y exhorta a la ciudadanía a rechazar a ese híbrido que se busca formar. Moreira tilda de maniquea la intención del PAN y se olvida que la alianza que su partido busca con el Verde y el Panal son la misma cosa.
No hay rasgo ideológico que una a ningún partido, solamente la búsqueda del poder por el poder mismo. Tanto el PAN, el PRI y el PRD están ávidos de triunfo y conocen las prebendas que regalan las alianzas, aun en contra de los principios de cada partido y de la militancia misma. Viejos lobos que nacieron décadas atrás saben de las canonjías que se obtienen con el Estado de México y ninguno doblará las manos.
El PAN, en voz de Gustavo Madero, su dirigente, señalaba que Moreira le teme a las alianzas porque desconfía de su partido. Pero las cosas van más allá de eso. El PRI no le teme a la alianza PAN-PRD, sino a lo que implica ésta para el 2012. Si el tricolor no gana el Estado de México se le estarían cantando las golondrinas a Peña Nieto como candidato puntero del partido y la gente del controversial Manlio Fabio Beltrones podría ganar espacios, o lo que es peor, el dinosaurio tricolor no despertaría como anhelan y el trabajo de las bases sería un rotundo fracaso.
Sin embargo, la suerte no está echada aún. Los integrantes del G-8, bloque de corrientes del PRD, ya ""fijó"" su postura. ""Son nulas las posibilidades de que el sol azteca consolide una alianza con el PAN de cara a la elección del próximo 3 de julio"". La resolución busca ser buena. Pero, si Encinas no necesita del PAN para dar batalla a Eruviel Ávila, como se piensa, ¿Bravo Mena y el PAN sí necesitan apoyo para intentar algo? Cierto es que el panismo está débil y la derrota se ve clara, según algunos expertos. Calderón ha desgastado al partido con la inestabilidad económica y de seguridad, y no se ve un buen alfil para el juego próximo.
Así, las pretensiones de una alianza provenientes de las cúpulas de la alta burocracia de Madero y Calderón derivó en una consulta que congregó a 276 mil ciudadanos. Fue el 70 por ciento de los votantes que dijo que el binomio PAN-PRD debía marchar unido rumbo a la contienda. Sin embargo, al parecer ni ellos se esperaban tanta respuesta. La democracia de los mexiquenses fue sólida y exhibió el juego sucio en el que se manejan la mayoría de los políticos. Al mismo PAN, según se ve, tampoco le interesa mucho la alianza y se escudan en el pesar de Alejandro Encinas quien se niega a ser el abanderado de la coalición por su ideología. Aunque lo importante sería analizar no el principio ideológico que como se sabe separa a todos los colores partidistas que buscan coaligarse, sino el sentir de la ciudadanía que busca un cambio, una forma diferente en la vida del Estado mexicano. La gente obedeció a un llamado y ahora se le pretende ignorar. Esperemos pacientes a ver qué sigue. Lo único cierto es que si la alianza no va, el terreno en el que el tricolor se mantiene le dará fuerzas para el 2011 y una ventaja clara para retornar a Los Pinos.
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