La xenofobia no para, señalan migrantes

La xenofobia no para, señalan migrantes

En los últimos meses, la contención migratoria en Chiapas ha obligado a decenas de personas a permanecer en la capital, situación que ha provocado rechazo de una parte de la ciudadanía.

Liliana abre y cierra la puerta a los clientes de una farmacia del centro de Tuxtla. Leonel, su hijo de 10 años de edad, la espera a un costado. El niño se aburre, se acalora y en esos lapsos Liliana lo distrae con su teléfono celular.

“Pero por ratitos, porque no tenemos dónde ponerlo a cargar”, pues ambos acampan en la terminal de autobuses al poniente de Tuxtla Gutiérrez. Liliana es originaria de Venezuela y quiere llegar a Canadá, por lo que está reuniendo dinero para completar los pasajes y poder llegar a la frontera norte de México.

Estuvo cuatro meses en Tapachula, donde intentó buscar trabajo pero no lo logró. Liliana recuerda que la corrieron de tres establecimientos a los que llegó para solicitar empleo como mesera. “Alguien sí me ofreció trabajo, pero en un bar”.

“La gente también nos decía que nos regresáramos; aquí en Tuxtla la gente es un poco más amable, pero nadie nos dan trabajo, piensan que les vamos a robar”.

A Liliana no le gustan las fotos porque teme a los tratantes de personas. Aunque no viaja sola se sabe vulnerable, por todo lo que ve en las noticias; “a mi sobrina, en Durango, un grupo armado la bajó del autobús y le quitó su dinero, todo”.

Lógica de desprecio

Desde octubre de 2018, cuando el primer éxodo migratorio partió de Tapachula rumbo a la Ciudad de México, la xenofobia se detonó principalmente en las ciudades fronterizas, donde las personas en contextos de movilidad han denunciado desde malos tratos hasta información falsa sobre ellas.

Durante casi cinco años, la ciudadanía los responsabiliza del incremento de la inseguridad, de “arrebatar” oportunidades de empleo, de la ausencia de turismo y de la crisis económica que hay en la zona. Aunque suceda lo contrario, pues las remesas para Chiapas van en aumento.

Para organizaciones de la sociedad civil, la xenofobia va en aumento debido a que los medios de comunicación equiparan a los centroamericanos con integrantes de las pandillas; incluso, algunos activistas han señalado al Instituto Nacional de Migración (INM) de difundir información falsa para que sean rechazados.

Organizaciones como Voces Mesoamericanas han señalado que se trata de una “lógica del desprecio” al no entender el proceso de la migración. El activista Luis García Villagrán dijo que la sociedad mexicana olvida el origen migratorio de los pueblos y estar pegados a EE. UU. “hace entender otras lógicas de una pertenencia que no tenemos”.