El labio y paladar hendido es una malformación congénita mucho más frecuente en hombres que en mujeres, pues los pocos casos que se presentan en ellas por lo general se trata únicamente de fisura de paladar. De acuerdo a los especialistas, no hay una causa concreta de esto.
Esta malformación congénita que se presenta desde el nacimiento, según Juan Arturo Cuéllar Dodd, cirujano plástico estético y reconstructivo adscrito al Hospital de Especialidades Pediátricas, hoy puede ser corregida totalmente, logrando una función de lenguaje prácticamente normal.
Sobre el origen de esta malformación, reiteró que se ha mencionado desnutrición, tabaquismo, alcoholismo y drogas durante el embarazo, contacto con fertilizantes agrícolas, herencia genética, como algunas causas, pero nada concreto.
“Si una persona que no tiene historial de labio y paladar, la posibilidad de tener un niño con esta malformación es del 0.04 %, pero si el papá o la mamá tienen el antecedente, sus posibilidades aumentan al 17 %”.
Esto fue un estudio que se hizo junto con el Hospital General de México y el Instituto Nacional de Nutrición. Refleja que si bien hay un factor genético, ese antecedente familiar no quiere decir que se hereda forzosamente a un hijo.
Con el tratamiento adecuado a nivel estético y de terapia de lenguaje, los niños con este problema pueden tener una vida normal, incluso ni siquiera se nota que nacieron con esa malformación.
Enfatizó que el tratamiento no es únicamente realizar una cirugía estética, que es lo que muchos médicos ofrecen, lo cual es un grave error, ya que desde el nacimiento se debe de iniciar con ortodoncia especial, lo que ayudará a acomodar la encía a largo plazo, hasta los 15 o 18 años de edad.
A los tres meses de edad se hacen los estudios para confirmar que el niño esté en condiciones suficientes para ser operado del labio.
Después al año o año y medio se opera del paladar, posterior a esto se inicia la terapia de lenguaje, en algunos casos se recomienda antes la estimulación de lenguaje.
Es importante que los padres y madres de niños con este problema entiendan que la terapia de lenguaje no es únicamente de una sesión, sino que de igual forma es un tratamiento a largo plazo.
Deben apoyar a su hijo, aprendiendo también a cómo ayudarlo porque son quienes conviven más con él.
Generalmente a los cuatro años de edad se deben realizar un estudio de nasoendoscopia, que se trata de un procedimiento en el cual una sonda pequeña, se inserta en la nariz para ver la válvula velofaríngea.












