La Laguna Metzabok, en el corazón de la Selva Lacandona, fue el destino de peregrinación de los mayas, según lo que atestiguan paredes y otros elementos adyacentes en la montaña, donde pueden apreciarse las figuras de manos (que representan las ofrendas llevadas) y pies (que simbolizan el peregrinaje), según explicó el arqueólogo Joel Palka.
Palka, investigador que radica en el extranjero pero que colabora también con el Centro INAH Chiapas, durante su ponencia llamada “Chak Aktuun un santuario monumental para peregrinos mayas a Laguna Metzabok, Chiapas”, detalló por qué se cree que la laguna era objeto de peregrinaje por parte de los antiguos mayas.
En el interior de la laguna hay una montaña (presuntamente el santuario) en cuyas paredes puede apreciarse pinturas rupestres que representan pies y manos; los primeros significan que los peregrinos tienen que caminar para llegar a los santuarios, las segundas son las que transportan ofrendas, pero también funcionan para absorber la energía de los ligares sagrados. Hay evidencia de peregrinaciones mayas y pinturas rupestres que muestran a los peregrinos que llevan y suben con algo, que puede ser tierra, agua o alguna otra cosa.
El nivel del agua en la laguna baja considerablemente cada 40 o 50 años y una teoría es que los mayas ofrendaban a la Serpiente Emplumada en estos tiempos de sequía para pedir agua. Además los nativos platican acerca de un gran serpiente que supuestamente vive en el agua y tal vez por esta pretendida serpiente, o por la deidad, haya pintada sobre la roca un ejemplar de estos, que solo se ve cada varias decenas de años cuando el nivel de agua baja.
Las investigaciones que se han realizado corresponden a un periodo de 100 años a partir de la Conquista, es decir, un siglo antes y otro después de este suceso, de manera que se abarca desde el preclásico tardío y se han presumido conexiones incluso con los pochtecas mexicas.
Por ende la cueva en la Laguna Metzabok era considerada como un lugar sagrado, de ahí que se efectuaran peregrinaciones a este cuerpo de agua. Destaca que hay una pintura que muestra la llegada de los peregrinos que llegan a dejar ofrendas a la cueva.
El especialista destacó que es una zona que no se ha trabajado mucho pero que se estudia en conjunto con Guatemala y Toniná por la relación que guardan entre sí las culturas de estos espacios geográficos.
La simbología del santuario en la Laguna Metzabok puede estar relacionada por el concepto de “Montaña de la abundancia”, especialmente porque está rodeada de aguas, según explicó el investigador, esta característica le otorga semejanza con la mítica Az-tlán y Chalcatzingo, La Venta, que son otros sitios de peregrinación.
El investigador resaltó que este sitio protohistórico fue modificado, pues cuenta con 13 terrazas y ya tiene un embarcadero en la “montaña sagrada”, sin embargo en su lado sur casi no ha sufrido modificaciones.












