Lamenta Obispo pérdidas causadas por el sismo

El terremoto de 8.2 grados Richter ocurrido el jueves pasado “ha sido devastador”, afirmó el obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

“Lo más lamentable ha sido la pérdida de vidas humanas”, pues en el país suman ya 90 muertos: 71 en Oaxaca, 16 en Chiapas y 4 en Tabasco”, agregó.

En rueda de prensa recordó que en el territorio de la diócesis local, “sólo tres personas fallecieron: la mamá y dos hijos jóvenes, que salieron de su casa y se pusieron junto a una barda, que se les vino encima, en el fraccionamiento La Hormiga”.

Señaló que en una comunidad de Pantelhó se derrumbaron seis casas, sin pérdidas humanas y también se cayó un templo protestante. 

“Aparte de esto, que es lo más doloroso, entre nosotros no hay mayores afectaciones en viviendas, pero son terribles los daños causados en poblaciones de Ia costa de Chiapas, Pijijiapan y Tonalá, y sobre todo en Juchitán y otros lugares de Oaxaca”, aseveró. 

“Lo que más resalta en nuestra diócesis es que son muchos de nuestros templos construidos en los siglos XVI y XVII los que más han resentido los efectos del temblor, y tienen graves afectaciones”, expresó.

Detalló que en la ciudad coleta sufrieron “graves deterioros los templos de Catedral, Santa Lucía, San Francisco y Santo Domingo, y daños menores La Merced, San Diego y San Nicolás”.

“Nuestra Catedral quedó muy dañada. Hay columnas resentidas, que representan un peligro mayor. Hay cuarteaduras de consideración en varias partes, sobre todo en los arcos internos. Unas piedras que estaban en la cima de la fachada cayeron sobre el coro, destruyeron el órgano antiguo y parte del entarimado del mismo”, afirmó.

Añadió que “donde están las campanas, hay hendiduras de consideración, que hacen imposible su uso. Muchas tejas del techo se corrieron y hay goteras por todas partes”.

Comentó que “menor daño sufrió el templo anexo de San Nicolás, que presenta sólo una fractura en la parte superior de la fachada, pero de todos modos, ambos están cerrados al culto”. 

Arizmendi Esquivel dijo que otro templo que “sufrió grave deterioro es el de Santa Lucía, ya que sus torres casi se deshicieron; parte de ellas cayó sobre el coro y destruyó una buena parte. Además, por todos lados hay cuarteaduras, en las paredes y en las ventanas. La cúpula quedó muy dañada”. 

Manifestó que como los templos son propiedad de la Nación, y están bajo la vigilancia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, “esperamos que las respectivas autoridades hagan un estudio detallado de los daños sufridos y de los pasos que se deben dar para su restauración”.