Al celebrar la 12ª Jornada de oración y sensibilización contra la trata de personas, el obispo de la Diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro advirtió que este fenómeno se incrementa a través de las redes sociales y por ello, se considera ya como “esclavitud cibernética”.
Afirmó que “es un delito grave y una violación de los derechos humanos que implica la captación, transporte, traslado y retención de personas mediante la fuerza, el engaño o el abuso de poder, con el objetivo de explotarlas, a menudo descrita como una forma de esclavitud moderna”.
Mensaje
El obispo recuerda el mensaje del papa León: “Este fenómeno resulta particularmente perturbador en el auge de la llamada esclavitud cibernética, mediante la cual, las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en línea y el tráfico de drogas”.
Víctimas
Señaló que en estos casos, “la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales”.
Advirtió al mismo tiempo que estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino “síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar y cómo Cristo ama”.
Por ello, ante esos graves desafíos, la iglesia realiza una jornada de oración y sensibilización que “es la pequeña llama que debemos custodiar en medio de la tormenta, pues nos da la fuerza para resistir la indiferencia ante la injusticia”, además de identificar los mecanismos ocultos de explotación tanto en los barrios como en los espacios digitales.
Visión renovada
Consideró que la violencia de la trata de personas sólo puede superarse mediante una visión renovada que contemple a cada individuo como “a un hijo amado de Dios”, a la vez que expresó su agradecimiento a quienes ayudan a las víctimas de este delito, así como a los sobrevivientes que se han convertido en defensores, apoyando a otras víctimas.
Expresó que “debemos orar a Dios por las personas que sufren este tipo de abusos y tomemos conciencia de que este abuso grave es uno de los rostros de la violencia actual que no debería aparecer jamás en el trato entre hermanos”.











