En su mensaje dominical, el obispo de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón, expuso en una parte de su texto que duele contemplar cuantos intereses se involucran en la vida de los migrantes. Lamentó que haya personas que, con disfraz de preocupación humanitaria, lucran y viven a costa de ellos, mirándolos como mercancía y haciendo de ellos una industria para beneficio personal.
Deslindó a la Iglesia católica del llamado “Viacrucis del Migrante”, lo cual, afirmó, es un escaparate para engañar a los migrantes con la promesa de llevarlos a la frontera con los Estados Unidos, e hizo un llamado a los creyentes que apoyan a estos grupos a llevar de manera directa la caridad a las personas y no a quienes lucran con las personas
Hizo referencia a la caravana que partió el pasado viernes de Tapachula, organizada por los autollamados activistas, mismos que para atraer la voluntad de las personas decidieron nombrarla de manera malintencionada “Viacrucis del Migrante”; sin embargo, rememoró que en otros años también se han realizado eventos de este tipo y expuso que año con año dicha caravana ha servido únicamente para enganchar a los migrantes con la promesa de llevarlos a la frontera con Estados Unidos, pero sólo sirve para saciar los intereses de los supuestos “activistas”.
Señaló que como iglesia diocesana de Tapachula dejan en claro que esta caravana nada tiene que ver con la iglesia de la provincia de Chiapas, ya que este susodicho “Viacrucis del Migrante” es un escaparate que utilizan los malintencionados activistas para enganchar a la gente y hacerla caminar con destino incierto, “bajo las inclemencias de estos soles calcinantes de abril, sin importarles que en la caravana vayan mujeres y niños, sólo movidos con la ambición de lucrar con ellos”.












