"Carlos Herrera * CP. Por instrucciones de El Vaticano, la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas no podrá seguir ordenando diáconos permanentes; una suspensión que data desde el 2002 y que por ahora continuará ""en forma indefinida""; sin embargo, ""no se ha cerrado la puerta"".
El obispo de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, informó que durante una reunión interdicasterial celebrada en Roma, expuso las razones ""para ordenar nuevos diáconos, (pero) después de tres horas de diálogo, vieron que todavía no es el momento adecuado de ordenar nuevos diáconos"".
En entrevista, dijo que en esta reunión, en la que participaron nueve cardenales, ocho obispos y tres sacerdotes, le pidieron que por un tiempo indefinido no podrá ordenar nuevos diáconos permanentes, ""pero no es que se haya cerrado definitivamente la puerta, el camino está abierto"".
Mencionó que esta posición de El Vaticano se debe a que ""les parece necesario que sigamos avanzando en lograr un mayor número de sacerdotes"". La Diócesis cuenta con 80 sacerdotes, seis de ellos (tres indígenas y tres mestizos) ordenados por Arizmendi desde su arribo en el 2000.
Detalló que la Diócesis de San Cristóbal, fundada en 1539, que congrega a un millón y medio de habitantes, 75 por ciento de ellos indígenas, cuenta con 335 diáconos permanentes (había 339 pero murieron cuatro). De 49 parroquias de la Diócesis solamente hay diáconos en 16; en 33 parroquias no hay. De estas 16 parroquias, la Misión de Bachajón tiene 195 diáconos permanentes.
La función del diácono es bautizar, presidir matrimonios, entierros de difuntos, pero no pueden distribuir la comunión si no hay un sacerdote celebrando la misa. En el 2003, con autorización de El Vaticano el obispo delegó a catequistas estas funciones en lugares donde no hay diáconos.
""Le seguimos pidiendo a Dios que no sean demasiados anos los que pasen para que se pueda ordenar nuevos di*conos... De momento no les podemos ofrecer (a los más de 100 candidatos al diaconado) ni cuándo ni cómo, pero que se sigan formando para dar el servicio a la comunidad"", indicó.
El sacerdote de la Parroquia de Chenalhó, Marcelo Pérez Pérez, destacó que los 11 candidatos a diácono que hay en ese municipio siguen preparándose, llegará el momento en que recibirán sus ministerios, ""no hay desesperación, la esperanza est*, pero con paciencia y tranquilidad... No hay ningún problema, ninguna urgencia como para estar peleándose con el Papa"".
""Dios quiso que siguieran formándose más (candidatos al diaconado), asimilar más el cargo y sobre todo que cuando algo se dificulta es porque vale mucho"", consideró el sacerdote indígena.
En Chenalhó, ubicado en la región Altos de Chiapas, no se ha ordenado ningún diácono permanente; circunstancias como la masacre de Acteal, registrada en 1997, también detuvo este proceso.
Pérez Pérez, ordenado sacerdote en abril de 2002 por el obispo Arizmendi, menciona que ""un diácono desempena un papel importantísimo para las comunidades, no tanto está en la carencia de sacerdotes, sino de por medio está la inculturación del Evangelio, por la autoridad moral"".
""Cuando se habla de una Iglesia autóctona, en la inculturación del Evangelio, es que conocen muy bien la realidad y que no esté en imposición. En ese aspecto (el diácono) ayuda mucho para saber acompanar al pueblo desde su cosmovisión, y también desde sus necesidades"", explicó.
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