Las adicciones deben atenderse integralmente

En Chiapas, las autoridades de Educación, Salud y Seguridad intervienen en la prevención de adicciones. Diego Pérez / CP
En Chiapas, las autoridades de Educación, Salud y Seguridad intervienen en la prevención de adicciones. Diego Pérez / CP

México atraviesa una transición epidemiológica en cuanto a la demanda de atención por uso de metanfetaminas. Esto genera más ingresos a tratamientos en más entidades federativas, ya que pasó de seis estados en 2017 a 21 en 2022, según datos del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones (2023).

Cualquier persona pueda caer en una adicción por múltiples factores, debe saber que se trata de una enfermedad que puede superarse, pero debe ser tratada de forma correcta y con el apoyo de especialistas. En Chiapas existen los Centros de Atención Primaria en Adicciones (Uneme-CAPA), con personal capacitado para hacer una valoración.

Para ayudar a las personas que presentan una adicción, también existen los Centros para la Prevención y Tratamiento en Adicciones (Centra), que brindan el servicio de forma gratuita. El único requisito es que el paciente debe acudir por voluntad propia.

Guillermo Felipe Escobedo Méndez, coordinador de Psicología de la Subsecretaría de Ejecución de Sanciones Penales y Medidas de Seguridad, mencionó que una adicción comienza desde que la persona consume por primera vez solo “por experimentar”, generalmente con una sustancia no tan fuerte, para después pasar a drogas más fuertes porque ya existe cierta dependencia.

Comienza a manifestar excusas para consumir cualquier sustancia que le provoque un efecto, es decir, se crea una dependencia física y psicológica, y por lo tanto empieza a consumir en determinadas circunstancias, con el fin de “lograr” hacer ciertas actividades.

Consumo en el país

Entre 2017 y 2022, el consumo de anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis o estimulantes de uso médico creció 218 % en el país. En 2022 fueron las sustancias de mayor demanda de tratamiento, con el 46.2 % de los casos, seguidos del alcohol con 24.6 % y marihuana o cannabis con 13.3 %.

En cuanto a drogas emergentes como el fentanilo, desde 2018 se ha constatado un crecimiento; los principales focos de consumo se encuentran en las ciudades fronterizas.

En dos terceras partes de los estados de la república se presentan patrones similares de demanda de atención por tipo de sustancia. En el sur es por alcohol, cannabis y cocaína; en el noroccidente prevalecen las metanfetaminas, el alcohol y la cannabis o marihuana.