Michelle Bachelet, Presidenta de Chile, visita México para reafirmar una relación estratégica cifrada en la capacidad de compartir mejores prácticas de intercambios entre nuestros pueblos, inspirados en principios democráticos y en la libertad de los mercados. Ha sido una visita grata y conveniente.
Con nitidez se perfila en el litoral del Pacífico de América Latina un eje de países que comparte visiones, con flexibilidad suficiente para experimentar modelos económicos que no son finitos, ni inamovibles, ni buscan imponerse a los otros.
Las pensiones, por ejemplo, son un punto de interés mutuo. México lleva 25 anos de retraso en tal reforma, según reconoció el presidente Felipe Calderón Hinojosa, en tanto que Chile, en poco más del mismo lapso, cedió la administración de los ahorros a la iniciativa privada, con algunos resultados positivos y algunos vacíos que están por corregirse para asegurar el derecho a una pensión básica solidaria para los chilenos que no logren ahorrar lo suficiente en su vida laboral.
El tema de las pensiones es sólo una muestra de lo que puede enriquecer una relación de confianza en donde nos observemos desde las alamedas, las que llevan a la sede de nuestra nueva Cancillería, en México, y las que a su vez desembocan en el Palacio de la Moneda. Compartir en términos fraternos los problemas comunes y buscar soluciones igualmente conjuntas es de lo que se alimenta una relación como la nuestra.
Salvo la larga noche de la dictadura de Augusto Pinochet, durante la cual los chilenos instintivamente escogieron o aceptaron a México como su patria alterna, la amistad ha tenido manifestaciones evidentes.
Sólo en el campo del intercambio comercial el incremento de los últimos 15 anos ha sido de más de 2 mil por ciento.
La doctora Bachelet, cuyo padre fue torturado y muerto por el despotismo, se educó en Europa Oriental y volvió a su patria para ser ministra de Salud, ministra de la Defensa y presidenta de la República, la primera mujer en ocupar esos dos cargos.
Ahora, como ella mismo dijo previamente a El Universal en una entrevista exclusiva publicada el domingo, el eje de su plan de gobierno son las pensiones, la educación, elevar la calidad de vida y fomentar la innovación y el emprendimiento para el desarrollo económico, agenda que bien puede suscribir nuestro país como ideal.
Sus experiencias son fuente de conocimiento para quienes en México se empenan en lograr la expansión económica y social.
Pronto veremos los resultados de esta visita, concretados en acuerdos diversos, desde el comercio, la agricultura y los servicios, hasta el intercambio académico.
Desde otro punto de vista, la diplomacia mexicana ha tomado un nuevo curso para reordenar sus tratos hacia el norte y hacia el sur, como se había prometido desde el principio el presidente Calderón.
Es así, con una línea precisa y clara de política exterior y con una agenda viable y esencial, como podremos recuperar nuestro habitual sitio digno en la comunidad internacional de naciones, que llegamos a perder hace poco, pero que con amigos como los chilenos pronto recuperaremos. (El Universal)











