“El parachico no debe ser presumido, debe ser entregado y a la vez también debe ser libre, por eso, cada zapateando representa a cada persona de nuestro pueblo”, rezaba el parachico más antiguo de Chiapa de Corzo frente a los ojos del patrón de los los personajes de la montera amarilla.
Ayer, decenas de hombres acudieron al barrio San Antonio Abad a la casa de Rubisel Nigenda , patrón de los parachicos, esto, para convertirse en el personaje más simbólico del lugar, quienes al ritmo del pito y el tambor danzan sobre diferentes avenidas, casas e iglesias se Chiapa, para rendirle tributo al santo, San Antonio Abad.












