"MdeR. * CP. San Cristóbal de Las Casas cumplirá este próximo 31 de marzo 480 anos de haber sido fundada por el capitán espanol Diego de Mazariegos.
De aspecto colonial, majestuoso por sus magníficos monumentos históricos, la ciudad es considerada como el ombligo de Chiapas, el punto clave para entender, a través del conocimiento de su pasado, la realidad actual.
Cuna de la cultura, asiento original de todos los poderes habidos, escenario de luchas cruentas e intrigas que transformaron su pálido rostro, San Cristóbal de Las Casas fue centro rector. Es la segunda ciudad que los espanoles fundaron en lo que hoy es territorio de Chiapas. El valle, llamado inicialmente Hueyzacatlán, al arribo de los conquistadores dio lugar a la que fuera bautizada en principio con el nombre de Villa Real.
Sometida al capricho de notables, varias veces cambió su nombre: Villa Viciosa, consignan los registros de historiadores, por iniciativa de Juan Enríquez de Guzmán; después, San Cristóbal de Los Llanos para rendir honor al alcalde mayor Cristóbal de Comontes.
El 7 de julio de 1536 el emperador Carlos V le impone el nombre de Ciudad Real --a la que aún ahora ostenta escudos nobiliarios en algunas de sus fachadas-- con el que permaneció durante 200 anos de Virreinato, según documenta el sancristobalense José Jiménez Paniagua.
Por decreto de la Legislatura, el 12 de febrero de 1829 se le denomina San Cristóbal. El 31 de mayo de 1848 se le agrega el apellido de su primer obispo, Bartolomé de Las Casas. Después del Movimiento Cristero, Ciudad Las Casas.
Jiménez Paniagua escribe que el 19 de marzo de 1539 se instituye la Diócesis de Chiapas con fray Juan de Ortega, quien no aceptó el nombramiento, por lo que se designó a fray Juan de Arteaga, pero éste falleció en Puebla sin llegar a ocupar el cargo.
Así, fue el dominico fray Bartolomé de Las Casas quien aceptó el episcopado de Chiapas en 1543 y al siguiente ano viajó a Ciudad Real para ocupar el cargo, según precisa el cronista --también dominico-- Antonio de Remesal. Un obispado caracterizado por la rispidez con que los encomenderos espanoles matizaron su relación con Bartolomé. El pasaje de fray Bartolomé por la ciudad muestra aún hoy el carácter controversial de la ciudad, el cual permanece vivo en libros y ensayos, pese a los siglos transcurridos.
Capital de la provincia primero, después lo fue del Estado, aunque las pugnas entre liberales y conservadores llevaron a Emilio Rabasa Estebanell a trasladar la capital a Tuxtla en 1892.
A través de su historia, la ciudad ha visto incontables acontecimientos que la han estremecido, tales como la sublevación tzeltal en 1712, una inundación en 1785, el levantamiento tzotzil en 1869, la pérdida del poder político en 1892, la guerra de castas en 1912, otra inundación que cubrió gran parte de la mancha urbana en 1973, la toma derivada del levantamiento armado de 1994.
Al ser una isla mestiza rodeada de una mar indígena, como senaló el maestro José Weber, allí se pueden observar visitantes chamulas, zinacantecos, tenejapanecos y muchos otros, cada uno con una vestimenta distinta.
La división de la comunidad en barrios, en sus inicios, obedeció entre otros motivos a que con ella también se separaban actividades que se realizaban preponderantemente ya sea en uno u otro. Cuxtitali (tierra roja), por ejemplo, era el lugar para la crianza y matanza de ganado porcino; San Antonio, el de la pirotecnia, aunque el cambio que ha experimentado la ciudad en los últimos anos, también ha terminado por transformar este viejo ordenamiento.
El barrio es como una especie de microuniverso, más amplio que el de la familia, con poder de influencia sobre el individuo al que le forma carácter y es el lugar en donde éste comienza a tener conciencia del exterior.
Algunos barrios tomaron su nombre de las distintas órdenes religiosas que se asentaron en la ciudad, como por ejemplo La Merced, San Diego, otros en cambio como Mexicanos y Traxcala se refieren a la tribu traída por el conquistador desde el centro de México.
Con sus leyendas que se transmiten de generación en generación, San Cristóbal tiene no una sino varias ánimas en cada morada. Aquí la leyenda de un descabezado en la Plazuela de El Carmen, allá otra más sobre una sombra que arrastra ruidosas cadenas en tormentosas noches sin fin.
San Cristóbal ha sido escenario de las obras de Rosario Castellanos, como la colección de cuentos ""Ciudad Real, un cofre de insólitas sorpresas para la capitalina Alicia Mendoza, donde unos esperan el cálido húmedo y sofocante de la Selva, y se encuentran con la bruma nebulosa de la fría neblina de la montana, la que se desliza por la cresta de los cerros y hace rubicundas más aun los aspectos y la epidermis. Cuidad Real, la que se encuentra rodeada o cercada por un estrecho anillo de comunidades indígenas, sordamente enemigas..."".
Lo mismo escenario para una novela policiaca de Rafael Ramírez Heredia, que motivo conexo de profundos análisis de estudiosos de escuelas mexicanas o del extranjero como la Universidad de París, Harvard, Cambridge y otras.
Así, los acontecimientos que se han relacionado con la ciudad y sus vecinos han sido documentados por una gran cantidad de trabajos en los más diversos idiomas.
San Cristóbal se encamina hoy a su aniversario 500; generosa, altiva como siempre, está destinada a permanecer.
"











