"La tragedia del viernes pasado en el antro New's Divine fue resultado de una combinación de errores, tal como lo admitieron las autoridades del Distrito Federal, como por una cadena de circunstancias cuya responsabilidad debe buscarse en un estadio previo: una sociedad que desestima o ignora su papel en la prevención de estos sucesos.
Un padre, entrevistado tras el caos que derivó en la muerte de 12 personas, decía: ""Creo que tenemos un poco de responsabilidad todos, pero respecto a las consecuencias, la mayor responsabilidad la tuvieron los policías"". El grueso de los padres que han elevado sus protestas contra la policía por el trágico desenlace de una tarde de 'fiesta', no se han detenido un momento siquiera para reflexionar íntegramente lo que sucedió.
Las autoridades capitalinas respondieron ante el suceso y, al reconocer los errores policiales, suspendieron a funcionarios e iniciaron una investigación dentro de las corporaciones. Otros servidores públicos presentaron su renuncia. En ese campo, las cosas van por un rumbo adecuado. Pero, una vez más preguntamos, zy los padres?
El New's Divine había sido clausurado en dos ocasiones previas y había denuncias constantes de los vecinos de que vendían bebidas alcohólicas y drogas en ese sitio. Si los padres dejaron ir a sus hijos ahí hay un grado de irresponsabilidad primario. Difícil sería desconocer tal antecedente si se vive en las cercanías. Si los tutores no lo sabían, hay un grado de negligencia ante la obligación de siquiera haber averiguado a dónde enviaban a sus hijos.
Los cientos de menores que nunca debieron haber estado ahí pudieron hacerlo ya sea porque se les permitió o porque nadie en su entorno más cercano pudo o quiso evitarlo.
Se puede buscar hoy culpables en el último eslabón del proceso, las autoridades que acudieron a averiguar las denuncias de los vecinos sobre que en el New's Divine consumían alcohol menores y se vendían drogas. Pero no se puede soslayar que en el seno familiar hay una falla en el cuidado de los menores y la prevención de un delito. Sin causas no hay consecuencias. Admitamos que la sociedad puede cambiar las causas de las tragedias.
El turismo como polo de inseguridad Secuestros, ejecuciones, decapitaciones, balaceras deben combatirse con depuración de cuerpos policiacos, rendición de cuentas diaria de los mismos, protección federal y férreo control de las vías de comunicación, no con campanas de promoción turística.
Cancún sufre de un incremento en asaltos a bancos y casas habitación. En Los Cabos brotan los secuestros antes inexistentes. Hoteleros en Acapulco ven una baja en las reservaciones por la inseguridad.
La violencia en esos y otros puntos turísticos afecta hasta ahora al sector en imagen, pero no estaría de más recordar que las actividades del crimen organizado se diversifican conforme mayor es la presión sobre ellos. Es necesario prevenir que los criminales opten por nuevos esquemas de financiamiento como los secuestros que incluso pudieran llegar a los turistas.
Por último, se escucha en las autoridades locales preocupación por la principal actividad económica de las playas, zy qué hay de los pobladores? Las acciones contra la delincuencia son necesarias, más que para atraer dinero externo, para dar tranquilidad a los ciudadanos. (El Universal).
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