Las deforestaciones en Tuxtla Gutiérrez

Las deforestaciones en Tuxtla Gutiérrez

La deforestación en el municipio de Tuxtla Gutiérrez comenzó con la tala de una enorme y tres veces centenaria ceiba, símbolo de la fundación del pueblo de Tuxtla (1560), que estuvo frente a la Casa Consistorial (después Palacio de Gobierno del Estado), misma que fue derribada en agosto de 1871 por el temor de que en este árbol se parapetaran los enemigos del gobierno del estado; es decir, se destruyó por los constantes enfrentamientos que había entre las fuerzas liberales del coronel José Eutimio Yáñez que se oponían al gobierno del estado que encabezaba José Pantaleón Domínguez y sus soldados.

La sombra de la ceiba abarcaba más de 72 metros de diámetro, pues servía como carpa para los puestos de las ferias de San Marcos y de la virgen de Guadalupe, y como mercado sobre ruedas los sábados y domingos. Su tala inspiró unos versos populares al poeta Simeón López (“A la muerte del Ceibo secular de Tuxtla”, 1871).

El 6 de febrero de 1944, durante el gobierno del Dr. Rafael Pascacio Gamboa, se mandó a derribar los corpulentos nambimbos del Parque Joaquín Miguel Gutiérrez, hoy Parque de San Marcos, que daban sombra a los paseantes de la ciudad. Los gigantes y frondosos árboles de nambimbo fueros sustituidos por arbolitos de laurel.

Su lugar fue ocupado por unos portales de concreto para neverías y refresquerías; así como un quiosco de fierro y cemento que fue destinado para las polleras que vendían cena por las noches.

En esta época también se derribaron muchos árboles en los terrenos (de la 9ª. a la 10ª. Sur) en donde se construyó el Hospital General “Dr. Domingo Chanona”, mismo que fue inaugurado el 31 de octubre de 1944. Durante este mismo gobierno, se quitó el “Jardín de las Damas” y el lugar fue pavimentado para que hubiera una calle de por medio entre el Palacio de Gobierno del Estado y el Parque Rodulfo Figueroa o Parque Central.

En 1956 se remodela completamente el antiguo Parque Dr. Rodulfo Figueroa, se talan todos sus árboles, se demuele la Pérgola y el mapa en relieve del estado de Chiapas y en su lugar se construye la Plaza Central Dr. Rodulfo Figueroa, con un hemiciclo para la Banda de Música del Gobierno del Estado, un espejo de agua, la estatua de la Libertad y muchos arbolitos de laurel en cada jardinera.

En 1960, con la finalidad de crear el fraccionamiento “Parque Madero”, se talaron muchísimos árboles de cedro, caoba y ceibas, así como infinidad de árboles frutales que había en los terrenos que colindaban con el Jardín Botánico “Dr. Faustino Miranda”, que tenía más de tres hectáreas. La extensión de la mancha urbana había llegado hasta las zonas arboladas de la ciudad.

En 1962 se remodela el Parque de la Constitución (de 1857), mejor conocido como Parque de Santo Domingo por haber sido construido (1903) en el antiguo atrio del templo de Santo Domingo de Guzmán. Sus antiguos árboles fueron talados y en su lugar se sembraron arbolitos de laurel. El primero de noviembre de 1962 fue inaugurado como Parque Juárez.

En 1981 se vuelve a remodelar el antiguo Parque Central, se talan algunos árboles de laurel, se demuela el hemiciclo y el espejo de agua, se retira la estatua de la Libertad y se construye en su lugar la actual Plaza Cívica. Un enorme planchón de cemento de 44 mil metros cuadrados, con unos cuantos árboles. El tradicional Parque Central de antaño, lleno de árboles, jardineras y bancas de fierro, desapareció.

El 18 de agosto del 2019, el presidente municipal Carlos Molano inició los trabajos de plantación de árboles en la Plaza Cívica, sembrando siete arbolitos nativos de la región, como parte del embellecimiento de la explanada del parque central y reposición de los árboles talados; además, se colocaron 25 bancas metálicas donadas por la cadena comercial Oxxo.

La deforestación y el cambio climático

Tuxtla Gutiérrez, como ciudad capital metropolitana es la más importante de la Zona Metropolitana: centro político, económico, social y cultural de Chiapas, pero hoy día con problemas de deterioro ambiental. Desde 1892 a nuestros días, la ciudad de Tuxtla Gutiérrez ha crecido, primero a grandes pasos (1892-1940) y actualmente a pasos agigantados (1940-2019).

De 1923 a 1930, las temperaturas mínimas de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez eran de 9.5 °C. en enero y de 12 °C. en diciembre; y las máximas, de 37.5 °C. en junio y de 35 °C. en noviembre. De 1944 a 1948, las temperaturas mínimas eran de 7.7 °C. en enero y de 17.4 °C. en diciembre; y las máximas, de 38.5 °C. en abril y de 38.6 °C. en mayo. Las temporadas de frío y de calor estaban bien definidas.

Pero con el tiempo todo cambió. Cada vez que se construye una casa, un edificio o se pavimenta un patio, que se crea una colonia o un nuevo fraccionamiento, se reduce el espacio de los árboles.

Cada vez que se pavimenta una banqueta, una calle o una avenida, se evita la absorción de agua. La mancha urbana invadió, desde hace años, patios, terrenos baldíos, márgenes de ríos y arroyos, cerros, tierras ejidales, etc.

La capital cuenta con un parque vehicular de 200 mil vehículos, más 19 mil como parque vehicular flotante; con más de 600 mil habitantes y más de 125 mil casas construidas en sólo 412.4 kilómetros cuadrados.

Las pequeñas manchas boscosas desaparecieron, así como su flora y fauna. El cerro Huitepec, que forma parte del Cañón del Sumidero, también fue víctima de la tala inmoderada de parte de invasores y paracaidistas que se asentaron en terrenos nacionales, provocado la desaparición de muchas especies nativas.

Aunado a todo esto, la Capital del Estado tiene escasa circulación de vientos, pues la ciudad se fundó en una cañada, en la cuenca del río Sabinal, con sólo dos “tanques” de oxígeno: la Cañada de San Fernando y el Jardín Botánico; con sólo tres áreas naturales protegidas: El Cañón del Sumidero (parque ecológico), El Zapotal (centro ecológico recreativo) y el Cerro Mactumactzá (reserva estatal).

Respecto al Parque Recreativo Caña Hueca, el Parque Tuchtlán, el Parque Jardín de la Marimba, el Glorioso Cristo de Chiapas, el Parque de Oriente y el Parque Recreativo y Ecológico Joyyo Mayú “Salomón González Blanco”, son sólo espacios recreativos más que pulmones de la ciudad. ¡Y la sensación térmica aumentó tres grados en los últimos años!