"Apenas hace un año el gobierno federal y el PAN se negaban siquiera a discutir el tema. Los gobiernos del PAN argumentaban que legalizar cualquier droga era ""poner en riesgo"" la salud y la seguridad de ""las familias mexicanas"", como si no existiera educación, variación de dosis, medidas preventivas. Ayer, el presidente Calderón se encargó de desmontar el dogma: ""Es un debate medular que debe darse"".
Algo sucedió que hizo al gobierno federal cambiar la rígida postura de los cuatro años anteriores. ¿Perdió respaldo de la población? Sea cual sea el motivo, es de celebrarse la disposición a revisar la estrategia. Demuestra vocación democrática.
Ahora es tiempo de fijar los términos del debate.
Impulsores y detractores de la despenalización del consumo de droga han de reconocer, de inicio, que el tema es una caja de pandora. Existen muchos factores por tomar en cuenta antes de aceptar o descartar esa alternativa. Hay matices e implicaciones variadas en salud pública, convivencia social, economía, cooperación internacional, entre otros ámbitos.
La circunstancia geográfica, por ejemplo, nos determina. La vecindad con el mayor consumidor de drogas del mundo impone a México una condición insalvable para el éxito del combate al hampa: acciones conjuntas. Una amplia despenalización en México, sin ir de la mano con Estados Unidos, conduciría al país a ser puente en el trasiego de drogas ya no sólo de América Latina sino de otros continentes. No hace falta esperar una decisión federal al norte del río Bravo. Algunos estados en la Unión Americana ya han legalizado drogas. Se puede trabajar con ellos.
Una política antinarcoticos que funcione requiere también de la cooperación de Colombia, el mayor proveedor de los cárteles mexicanos. La despenalización conjunta en esos tres países sería la única forma de hacer efectiva la legalización de las drogas.
Lo importante es que ya se dio el primer paso: el empleo de razones y argumentos, en pluralidad, para definir una política de Estado. Desde hace varios años se había solicitado esta apertura y la búsqueda de alternativas. Celebramos que el Ejecutivo federal lo haga por fin. Hay que esforzarse ahora por mantener el camino trazado.
El presidente Calderón admitió que su gobierno ha sido incapaz de explicar a la sociedad la necesidad de combatir al crimen organizado. El debate que hoy nos ocupa puede ser el inicio de esa comunicación perdida entre autoridades y sociedad. A partir de ahí puede germinar la tan socorrida unión de todos en contra de los narcotraficantes. (El universal)
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