Las elecciones y las voces del exterior

"Perturban al proceso electoral mexicano las injerencias de políticos, intelectuales y gobiernos extranjeros que concentran ya la atención y las reclamaciones de los candidatos presidenciales y sus partidos.

Primero fue el senor José María Aznar, ex presidente del gobierno espanol, quien sin rodeos convocó a votar por el candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón. Luego, de forma contundente, el escritor portugués José Saramago expresó su apoyo al senor López Obrador. Ahora es el presidente de Venezuela, el general Hugo Chávez, quien se siente usado por el PAN para desalentar el voto a favor del candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador.

El PAN empareja las personalidades de Chávez y López Obrador en un promocional televisivo en el que aparece el mandatario venezolano advirtiendo al presidente Vicente Fox: ""No se meta conmigo caballero, porque va a salir espinao"", confrontado con la declaración de López Obrador, también dirigida a Fox, con un ""Cállese, chachalaca"". El spot cierra con una acusación de que ambos son igualmente intolerantes.

Chávez aprovecha la coyuntura para decirse usado por la derecha para cerrar el paso al triunfo de la izquierda en la contienda mexicana, el cual da por hecho antes de las elecciones del 2 de julio.

Naturalmente este jaloneo ha causado desazón entre los ciudadanos mexicanos, celosos de que el proceso político nacional sea de la exclusiva incumbencia de los nacionales, sin pizca de intromisiones indebidas del extranjero. Por supuesto, las elecciones presidenciales en México constituyen un tópico de interés internacional por el peso específico que nuestro país tiene, así como por las derivaciones que en política exterior podrían darse como consecuencia del perfil ideológico del candidato que resulte victorioso, aunque sean de matiz, porque la línea diplomática mexicana no puede ser variada sustancialmente por una persona.

Las opiniones que periodistas y observadores de todo el mundo están haciendo sobre lo que aquí ocurre responden en general a un interés profesional genuino y pueden servir de referentes a los mismos partidos y a sus candidatos.

Ese es un fenómeno normal y respetable. Otra cosa es que un gobierno constituido, con claras afinidades con uno de los candidatos, aproveche la coyuntura de un spot de televisión -en un evidente error del partido mexicano que lo promovió-, para introducirse de lleno en el debate electoral y tomar partido abiertamente.

Con mucha razón el pleno de la Cámara de Diputados demanda a las autoridades medir los alcances de esta injerencia extrana e investigar si, como también se ha sugerido, hay otras formas en que los simpatizantes extranjeros de un candidato lo estén ayudando de otra manera más comprometedora, no solamente con declaraciones públicas, lo cual sería intolerable. Estamos a 100 días de las elecciones. Todavía predominan el torrente publicitario, la reacción por los candidatos al Congreso, el debate por los debates y la falta de precisión y contundencia en las propuestas para que, al proceso, se introduzcan intentos de fuera para influirlo.

Naturalmente, los partidos políticos, cualesquiera de ellos, deberán tener cuidado en no propiciar esta intromisión extranjera, como ha ocurrido en este caso, si no queremos ser el punto de recepción de proyectos extraterritoriales en nuestra vida política y si no queremos que nuestro futuro se decida fuera de nuestro país por gobiernos constituidos ajenos al nuestro y con intereses que no son los nuestros. (El Universal)

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