La violencia de género en Chiapas preocupa y los feminicidios continúan siendo el delito más violento, advirtió Alma Rosa Cariño, presidenta del capítulo Chiapas de la colectiva 50+1.
En entrevista, señaló que durante los primeros cinco meses del año las cifras de muertes violentas de mujeres han ido al alza, una situación que el colectivo no solo condena, sino que exige sea atendida por las autoridades con urgencia.
Cariño destacó que la Fiscalía General del Estado (FGE) ha apostado por la prevención y aseguró que las colectivas están dispuestas a colaborar en esa tarea para erradicar la violencia.
Enfoque
Sin embargo, subrayó que es indispensable que quienes investigan y juzgan estos delitos lo hagan con perspectiva de género.
Uno de los focos rojos, dijo, es la región del Soconusco, donde se registran altos índices de violencia. Allá, añadió, la colectiva local realiza labores de atención y acompañamiento, pero insistió en que se requiere más prevención y más justicia especializada.
La presidenta de 50+1 Chiapas, también se refirió a la confusión cultural que suele normalizar la violencia dentro del entorno familiar, núcleo importante donde se debe fortalecer los valores del respeto e igualdad.
Prevención
Recordó que el colectivo se ha reunido con autoridades para impulsar la prevención desde el hogar, pues recalcó que la violencia no tiene límites ni distinciones, suele estar presente en todos los ámbitos y edades.
Al finalizar, Alma Rosa Cariño enfatizó que las mujeres chiapanecas quieren vivir en paz, y para lograrlo se requiere erradicar la violencia con el apoyo de aliados hombres y proyectos de prevención compartidos.
Es una pandemia mundial
La secretaria Técnica Nacional del Colectivo 50+1, Claudia Trujillo Rincón, expuso la grave situación de los feminicidios en Chiapas, las deficiencias estructurales en las investigaciones y el trabajo que realizan para visibilizar y acompañar a víctimas y sus familias.
Trujillo contextualizó el problema a nivel global: “Es una pandemia mundial, es horrible lo que vivimos”. Recordó que de manera reciente ocho países, entre ellos España, firmaron un acuerdo para cerrar filas en torno al feminicidio.
En México, a través de la Comisión Nacional de Atención a la Violencia de Género –cuyo capítulo en Chiapas coordinan Adriana Guillén, Gabi Coutiño y Pilar Maza– han documentado un comportamiento errático en la entidad.
“Hay meses que no pasa nada y de repente al otro mes se junta horrible en las cantidades. No hay un mecanismo identificable de escenarios específicos; sencillamente son crímenes de odio”, comentó.
Ante este panorama, el Colectivo 50+1 mantiene una estrecha relación con la Fiscalía General del Estado (FGE) para garantizar que se active el protocolo, sobre todo cuando los hechos ocurren fuera de las capitales o grandes ciudades. “Siempre hablamos de las fallecidas, porque es la prioridad, pero a veces quedan en la orfandad madres, hijos, hermanos. Hay que aplicar un contexto total”, señaló.
Explicó que el primer paso es identificar el caso y contactar a la fiscalía para obtener datos verídicos. Luego, ofrecen acompañamiento legal y emocional a las familias, aunque respetan cuando deciden no recibirlo.












