México, DF. * Agencias. Una de las principales condicionantes para la reforma energética es la necesidad de mayor inversión en Petróleo Mexicanos. Según registros de Pemex, durante el periodo 2000-2007, el promedio de inversión en el sector de exploración y producción alcanzó 95 mil millones de pesos por ano. De éstos, 13 mil millones fueron destinados a actividades exploratorias, y los restantes 82 mil millones al desarrollo y explotación de campos.
Un análisis de estas inversiones indica que la inversión dedicada a explotación ha tenido un incremento sostenido en estos anos: pasó de 49 mil millones de pesos en el ano 2000 a 128 mil millones en 2007. Por otro lado las inversiones en exploración mostraron un comportamiento con altibajos, pasando de 5 mil millones en 2001 a 22 mil millones en 2004, en 2006 bajaron a 12 mil millones para nuevamente repuntar en 2008 a 22 mil millones. Nuestro reto es mantener una inversión continua en exploración, y así, capturar habilidades y mejorar el desempeno.
El costo de producción, es decir, todos los dineros empleados para producir los hidrocarburos del subsuelo a la superficie, fue de 4.36 dólares estadounidenses por barril de petróleo crudo equivalente y el costo de descubrimiento y desarrollo en el trienio 2005-2007, fue de 8.07 dólares.
Aspectos tecnológicos
Los últimos diez anos han visto la introducción de diferentes tecnologías tanto en actividades exploratorias como en la explotación de yacimientos. Quizá de los elementos más notables en exploración sean la generalización de la adquisición sísmica tridimensional, la modelación geológica-geoquímica del Golfo de México, los procesos de inversión sísmica, y otros.
Por otra parte, en PEP laboran 3,944 profesionistas, los cuales constituyen nuestra mayor fortaleza, dedicados a la exploración, a la producción y al transporte de hidrocarburos. La preparación académica de estos últimos está orientada a la ingeniería geológica (453), a la ingeniería geofísica (308), a la ingeniería petrolera (981) y otras profesiones (2,202). Estos profesionistas deben atender a casi 350 campos con producción en 2007.
Con estos grandes aspectos y otros de menor visibilidad, pero igualmente importantes, la posibilidad del futuro está cimentada.
Los recursos prospectivos se encuentran distribuidos principalmente en dos cuencas, la parte profunda del Golfo de México y en menor medida en las Cuencas del Sureste.
De lo anterior se desprende que la actividad exploratoria para convertir los recursos potenciales en reservas no debe ser discrecional. La meta es descubrir ano con ano, volúmenes equivalentes a la producción extraída y será hasta el ano 2012, cuando llegaríamos a restituir el 100 por ciento de la reserva producida. Esta aseveración supone que seguirá disminuyendo la relación reserva probada-producción, llegando a su nivel más bajo en 2012, cuando ésta relación llegue a 8 anos.
Reponer, con solamente descubrimientos en estas cuencas nuestra producción actual, equivaldría a tener que descubrir anualmente 40 campos de 40 millones de barriles en promedio, con un total de 133 pozos exploratorios. Hoy perforamos en estas cuencas solamente 49 pozos exploratorios por ano.
Producción
Analicemos ahora; cómo vemos la producción futura. Con el súper gigante y los gigantes declinando, con la excepción de Ku-Maloob-Zaap, y otro número mayor de campos en plena fase de madurez, la cantidad de producción a reponer en los siguientes anos es substancial.
Es importante destacar también, que varios proyectos de recuperación secundaria y/o mejorada, se encuentran en proceso de implantación y algunos más en fase de estudio, sin embargo, conviene mencionar que estos proyectos solamente podrán alargar la vida de los campos, disminuyendo su declinación y en algunas ocasiones, incrementando su producción por un número de anos, para después comenzar a declinar nuevamente.
Por otro lado, el desarrollo de Chicontepec requerirá la perforación masiva de pozos para llegar a promediar, anualmente, alrededor de 1,000 por lo que se estará demandando un mercado amplio y robusto de suministros y servicios.
Por otra parte, la reforma energética debe adoptarse como estrategia de sustentabilidad. Ya se han identificado como los principales desafíos en la exploración y producción de hidrocarburos el administrar eficientemente la declinación de los principales yacimientos, sustituir esa declinación con hidrocarburos de otras cuencas y sostener a mediano plazo la plataforma de producción.











