Las obras son de las instituciones y no de los gobernantes: JPGG

Las obras son de las instituciones y no de los gobernantes: JPGG

(cuatro de cinco partes)El exgobernador de Chiapas, afirma que mandó siempre con el ejemplo y tuvo la capacidad de reconocer errores y poder corregirlos ya que sólo de esa manera se conserva el rumbo.

¿Su desempeño ha sido un proceso natural, consecuencia de sus experiencias?

Quisiera poder explicarlo, no es fácil. Yo diría que ha requerido coraje, para unir determinación con la valentía que ha demandado autenticidad cuando mis puntos de vista coinciden con los de la mayoría, lo que es fácil, pero también autenticidad para permanecer firme con mis puntos de vista cuando difieren de las mayorías o de los altos mandos.

En ello me impulsa el compromiso de servicio basado en la modestia, pero no modestia de “sencillito” como dicen los argentinos, sino entendida como la aptitud de saber mis capacidades, reconocer mis limitaciones, modestia que me permita firmeza en las determinaciones, pero con capacidad de reconocer y corregir errores, es a esa modestia a la que me refiero.

Solo así se conserva el rumbo, o es posible ajustarlo con éxito cuando es necesario. Ha requerido también suerte, pero no la que se decide en un “volado”. La suerte de tener una preparación privilegiada, la suerte de tener un mundo amplio de relaciones, la suerte de haber forjado una personalidad fuerte en la universidad, la suerte de no haber defraudado a mis jefes ni a mis colaboradores, en fin, la suerte de estar capacitado sin pretender ser el mejor y por ello estar dispuesto a seguir capacitándome siempre.

A muchos le consta que mandé con el ejemplo, nunca demandé de nadie un esfuerzo que yo no estuviera haciendo, ni una entrega que no correspondiera a la mía. Nunca he dejado de estudiar, nunca he dejado de aprender, siempre he querido mejorarme, para servir mejor. Y siempre aprendo, lo que me confirma que la preparación debe de ser permanente.

- ¿Es esa su forma personal de ver y hacer las cosas?

- No creo que sea característica personal. Afirmo categóricamente que esa es la actitud que define al verdadero político y lo distingue de aquellos otros, los que incurren en esa actividad apoyados en un liderazgo débil o corrupto y que participan sólo en busca de beneficios personales o de su grupo. Los que llegan a servirse y no a servir.

¿Cuál ha sido el objetivo a perseguir en cada uno de sus cargos?

Sin dudar de su respuesta, como ocurre durante toda la entrevista, de inmediato establece:

Engrandecer a las instituciones en que he servido. Quise que fueran superiores y que eso fuera un paso más para tener un México mejor. Por ejemplo, al lograr una mejor calidad de los egresados de las universidades o en la genuina honestidad y calidad de los servicios prestados al pueblo de Chiapas. Quise hacer mi tarea, pero también quise dejar un legado, algo que fuera más allá de mi paso por esas responsabilidades.

- ¿Ha sido fácil o difícil? ¿Sus logros han sido permanentes?

Los retos han sido grandes y también grandes las satisfacciones. Debo de reconocer que en muchos casos mis equipos no pudieron permanecer sirviendo en las tareas que realizamos con éxito y posiblemente tampoco tuve la capacidad, o el tiempo necesario para asegurar que esas transformaciones tuvieran duración después de mi salida.

Puede ser que ahí resida el mayor reto de México, que se den alternancias con la humildad y la grandeza que hagan posible preservar lo bueno, en lugar de desmantelar todo lo hecho por el antecesor, o querer llegar a inventar todo desde cero.

En mi primer año de Gobierno en Chiapas me dediqué a terminar todos los proyectos dejados en proceso por mi antecesor, antes de iniciar los míos.

Las obras son de las instituciones y no de los gobernantes y por eso prohibí que se pusieran placas alusivas con mi nombre o el de mis familiares. A mi eso me parece deshonesto y simple soberbia. Debería de haber una ley que lo prohíba y que sólo se permita honrar a quien lleve más de 25 años de muerto y sin familiares en la toma de esas determinaciones. Hay mucho que borrar, por salud social y por veracidad histórica.

Recalcó:

- Del boulevard que en Tuxtla lleva el nombre de mi padre, no se lo puse yo sino Enoch Cancino, presidente municipal, así como también otro a Andrés Serra Rojas, por ser ellos dos los primeros chiapanecos a quienes el Senado les otorgó la Medalla Belisario Domínguez. Primero a Don Salomón y después al Maestro Serra Rojas.

- Su formación académica ¿fue necesaria para la realización de sus tareas?

Fue una base, un punto de partida, pero no suficiente. Siempre me quise educar más y de manera constante, para hacer mejor mi tarea, para tener siempre plena confianza en mí, para así dirigir y lograr que me siguieran. Confianza basada en el conocimiento de mis fortalezas y de mis carencias, en el reconocimiento de que mucho de mi valía se lo debía a la suerte, no a la suerte de ruleta, sino a la providencia de un origen que me facilitó un amplio acceso en materia de conocimientos, suerte en la calidad de mis jefes y guías y en la de mis compañeros y de mis subalternos, lo que me permitió muchos triunfos sin tener que ser o creerme el mejor de todos.

Me inspiré en la lectura de biografías de los grandes hombres y mujeres, en el conocimiento de la historia de mi Patria y de mi Estado, en el ejemplo de lo bueno dejado por mis antecesores, en las pláticas con los viejos de mis pueblos y en la riqueza de sus cuentos y leyendas que son parte muy importante de la cultura que me orientó.

Pero además siempre supe pedir ayuda, apoyo, orientación, consejo y eso me hizo más sabio porque no fui yo solo, fue una suma de inteligencias, de experiencias, de visiones surgidas y complementadas con los trabajos y experiencias de otros. Continuará…