Las tareas de Abascal

Con amplias y numerosas las tareas que deberá llevar a buen fin el nuevo secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza. Ciertamente la más importante de todas ellas es la de establecer un impostergable clima de reconciliación nacional.

La armonía entre las fuerzas políticas y sociales del país se ha visto afectada en parte como consecuencia de una serie de medidas desafortunadas tomadas tanto por el Ejecutivo como por los partidos políticos, los que han hecho muy poco para concertar una serie de acuerdos que logren las reformas democráticas y modernizadoras que requiere nuestra nación.

Preocupa, por ejemplo, que de todas las mesas de diálogo y concertación establecidas en numerosas ocasiones por la Secretaría de Gobernación en los últimos anos no se haya alcanzado un sólo acuerdo substancial, en especial en el ámbito de la reforma política.

De similar importancia resulta la tarea de restablecer un clima de confianza y seguridad en el trabajo de quienes laboran en los medios informativos. Este ámbito se ha visto afectado también por el recrudecimiento de las agresiones en contra de los comunicadores, y en algunos estados del país por casos de franco asedio en contra de algunos órganos de prensa y comunicación.

El grave problema de la inseguridad pública amenaza con alterar el clima de convivencia y trabajo que requieren los mexicanos. Es necesario así que la Secretaría de Gobernación se haga cargo de los efectos sociales negativos que el fenómeno ha desatado.

El nombramiento de Abascal fue recibido con preocupación por muchos sectores fuera del PAN, a los que incomoda su conservadurismo político y su abierta religiosidad, un sentimiento que, no obstante, debe ser puesto a un lado en el manejo de un Estado laico.

En tal sentido, Abascal debe revisar ciertas políticas seguidas por Gobernación relativas a grupos religiosos no católicos; la libertad individual y colectiva implica, sobre todo, la convivencia, y es un principio por el que se debe regir la armonía social.

Se dice que Carlos Abascal es un buen negociador y manejador de conflictos. Si esto es así, esta capacidad deberá ponerse a disposición del proceso electoral que se avecina en 2006. No obstante aunque ha tenido un buen desempeno en el manejo de las relaciones entre obreros y patrones, no pudo concertar una reforma laboral viable.

Si el objetivo del presidente Fox es evitar que haya conflictos en los comicios de 2006, se podría explicar que haya elegido a Abascal; pero el manejo político del país es mucho más amplio que lo que tuvo que enfrentar en la Secretaría del Trabajo, pues la política interior de México tiene muchos espacios y aristas que hay que cuidar y subsanar; en este aspecto, el senor Abascal encontrará una Secretaría de Gobernación con muchas tareas incumplidas.

Es buen signo la oferta de imparcialidad que hizo Carlos Abascal para los comicios de 2006, pero esa imparcialidad también es necesaria en muchos otros aspectos de la vida social del país. El compromiso expreso del nuevo secretario de Gobernación con una lucha permanente por los derechos humanos, el diálogo social y la legalidad, así como el respeto inquebrantable a la libertad de expresión representan un programa de trabajo aceptable, siempre y cuando se cumpla con él. (El Universal)