"Cada uno o dos años México padece algún desastre natural. Varían en magnitud e impacto, pero la constante es que casi siempre sacan a la luz ineficiencias, rapiñas y corruptelas que suelen olvidarse con el paso del tiempo. Ahora que se cumplen dos años de la inundación que paralizó a Villahermosa, Tabasco, vale la pena recordar esas lecciones.
Hasta noviembre de 2007 Tabasco había sido la entidad que más recursos recibió de la Federación para obras de infraestructura en prevención de desastres. Luego de las severas inundaciones de 1999 se destinaron casi 2 mil millones de pesos para impedir que sucediera lo que un día como este en 2007 padecían los tabasqueños.
En 2003 fue creado el PICI (Proyecto Integral de Control de Inundaciones) entre la Comisión Nacional del Agua y el gobierno del estado con inversión de 2 mil 60 millones de pesos. El objetivo era resolver ""las inundaciones sistemáticas, principalmente en la ciudad de Villahermosa"". Conagua aseguró entonces que para 2006, cuando el proyecto concluyera, se habrían evitado daños por 16 mil millones de pesos. El desastre que dejó la gran anegación de 2007 rebasó casi al doble esas cifras.
Hoy sabemos, además de lo anterior, que 83% de la superficie de Villahermosa se encuentra en condiciones de alto riesgo. Zonas donde se autorizaron edificaciones y cambios en el entorno que no debieron hacerse.
Prevenir desastres nunca ha sido un factor que gane elecciones. Todos los spots de los gobiernos estatales destacan carreteras y puentes vehiculares. Por eso deben recordar los ciudadanos, con aniversarios como este, que las tragedias del próximo huracán no serán sólo producto del cambio climático, sino de personas de carne y hueso que en su momento pidieron el voto con obras de relumbrón y no con datos duros sobre cuántas vidas lograron salvar. (El Universal)
El Universal
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