La última versión del Comprobante Fiscal Digital por Internet 4.0 (CFDI), que entrará en vigor próximamente, representará un desafío para muchas empresas, ya que presenta más reglas para su llenado al grado de que si una sola letra del nombre de quien lo recibe está mal, puede conllevar a una sanción fiscal para quien lo emite.
Sin embargo, de acuerdo con Néstor Gabriel López, contador público certificado, el propio software no permite emitir la factura electrónica, por lo que la empresa puede emitirlo como “público en general”, y esto también es un revés para el contribuyente que la recibirá.
Problema
Por esta razón es que muchas personas están optando por dar su Constancia de Situación Fiscal, pero el problema es que la legislación fiscal no está “ambientada” por la administrativa, sobre todo con la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.
Entregar la Constancia de Situación Fiscal sin cerciorarse si la empresa cuenta con un protocolo de protección de datos personales es un riesgo, debido a que los datos personales pueden caer en manos de cualquier persona, como la dirección, teléfono, correo electrónico y nombre completo.
El contador dijo que hasta ahora no son tantos los problemas sobre el CFDI 4.0, porque todavía no entra en vigor, ya que la prórroga termina el 31 de marzo de este año, para que el 1 de abril la versión 3.3 sea eliminada o prohibida. Actualmente ambas versiones conviven.
Consideró absurdo que en aras de generar economía no se pueda cumplir tan rápido por las restricciones fiscales, o bien, exponerse al entregar la Constancia de Situación Fiscal. Si bien se puede pedir el aviso de privacidad de la empresa, muchos no lo hacen o lo desconocen.
El recibir las constancias debe conllevar a las empresas a definir un eficaz protocolo para la obtención, uso, divulgación, resguardo y destrucción, lo cual es necesario para la protección de datos personales exigida por las leyes en México.
La legislación menciona la figura de “encargado de protección de datos personales”, pero en la práctica esto cae en los contadores, administradores o en la persona detrás del software de facturación sin experiencia alguna en la materia, es decir, siempre se incumple la ley.












