"Los coordinadores parlamentarios del PRI y del PT -en el Senado y San Lázaro-, y del PRD en la Cámara de Diputados, ignoraron la convocatoria del presidente Calderón para dialogar sobre la seguridad del país. El desaire, más allá de los pretextos que esgrimieron los ausentes, refleja un distanciamiento entre Ejecutivo y Legislativo, inédito en este sexenio.
La advertencia del presidente Calderón a los legisladores confirma las malas relaciones entre ambos. ""Si no hubiese una reasignación a fondo del gasto, lo que tendría que hacer el Estado es buscar nuevas fuentes de ingreso, lo que constituiría una carga para los contribuyentes"", dijo el mandatario. En pocas palabras: sería su culpa (de los legisladores) un eventual incremento de impuestos.
Los agravios mutuos no podrían llegar en peor momento. Una vez que se inicie el próximo periodo de sesiones en el Congreso, en septiembre, los legisladores tendrán que elaborar un presupuesto para el año 2011. La repartición de recursos, de por sí tensa cada año, será particularmente difícil esta vez porque el escenario económico futuro se vislumbra, cuando menos, poco promisorio. La salida de la crisis financiera de 2008 va más lento de lo esperado; nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, no despega; la fuente primaria de ingresos del país, el petróleo, sigue en caída libre.
Hubo otro periodo reciente del país en que Ejecutivo y Legislativo vivieron un distanciamiento similar: la discusión del presupuesto 2005 durante el gobierno de Vicente Fox. En ese entonces, la Cámara de Diputados modificó radicalmente la propuesta de Hacienda, lo que hizo que Fox vetara la resolución. En México, el ""veto"" del Ejecutivo sólo es un exhorto para que los legisladores revisen nuevamente lo aprobado, por lo que la Cámara baja simplemente ignoró las recomendaciones de Fox. El mandatario hizo entonces lo que ninguno de sus antecesores: inició una controversia constitucional en la Suprema Corte de Justicia en contra del Legislativo.
Finalmente, la Corte resolvió en favor de los diputados; sin embargo, nunca se reestableció la buena comunicación Ejecutivo-Legislativo. De hecho empeoró al grado de que Fox no pudo entrar a San Lázaro a dar su último informe de gobierno. Felipe Calderón corre el riesgo de repetir esa historia.
La Secretaría de Hacienda ya no tiene a un interlocutor bien visto en el PRI, como lo era Agustín Carstens, lo que deja al nuevo titular de esa institución y, Ernesto Cordero, expuesto al golpeteo político. Sería un mal escenario para el Presidente, para quien se ha dicho es el ""delfín"" calderonista hacia 2012, pero sobre todo, para el país entero.
(El Universal)
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