Leñateros continúa desde el año 1975

"Gaspar Romero * CP. Con técnicas antiguas, indígenas zotziles de los Altos de Chiapas fabrican libros para documentar y difundir los valores culturales amerindios y populares. Se trata del taller ""Leñateros"" creado desde 1975 por Ámbar Past, una poeta de Estados Unidos.

Todo el material que se utiliza proviene del papel reciclado y se desarrollan técnicas de impresión manual: xilografía, cestografía, petalografía.

María del Carmén Díaz Díaz, una indígena tzotzil, dijo que su trabajo es levantar el rastrojo de la milpa para llevar a cabo su tarea diaria. ""Hay papeles que se hacen de rastrojo de milpa, lo que es doblador y eso lo traen de las comunidades; utilizamos flores también"".

Somos las que caminamos por el monte juntando ramas secas, madera muerta de los árboles caídos, haciendo leña sin talar al bosque. Bajamos de la montaña cargando con mecapal manojos de ocote y encino rajado para los fogones de Ciudad Real. Andamos entre la niebla con nuestros burros vendiendo leña de casa en casa, dijo. Desde 1975 se utilizan técnicas en vías de desaparición como la extracción de colorantes de hierbas silvestres.

El papel reciclado también se utiliza aquí en escuelas y oficinas. Hasta el momento el taller ""Leñateros"" emplea a 150 personas, la mayoría de ellas mujeres indígenas y hombres sin estudios, sin carreras, sin futuro, totalmente analfabetas.

La obra de mayor éxito que ha tenido el taller ""Leñateros"", es el libro de ""Conjuros y ebriedades"" que es una recopilación de cantos, rezos y poemas de mujeres indígenas que no son escritoras y el texto tardó muchos años en salir a la luz pública.

Estudiosos, escritores y artistas como David Huerta, Carlos Jurado, Eduardo Galeano, Carlos Montemayor, Francisco Toledo y el premio Nobel de Literatura, José Saramago, han celebrado los libros del taller ubicado en San Cristóbal de Las Casas.

Desde hace 25 años los leñateros se encuentran instalados en una antigua casa de adobe en San Cristóbal. En las hogueras del traspatio hierven enormes ollas de totomoste, pita de maguey, tallos de gladiola, hojas de palma, huipiles reciclados y cepa de plátano.

Los leñateros llegan a la puerta del taller. Traen una carga de madroño para alimentar al fuego, dijo la indígena tzotzil.

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