Lenguaje incluyente, protector de identidades

“Lo que busca el lenguaje inclusivo es arropar a otras identidades, como personas con adscripciones culturales, como personas indígenas o de otro género”, destacó la activista Patricia Chandomí en el conversatorio “Lenguaje incluyente y no sexista”, en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).

La periodista explicó que hay que entender al lenguaje incluyente como una propuesta del movimiento organizado de mujeres en favor de los derechos humanos, el cual busca erradicar de las formas de hablar, la visión centrada en la experiencia masculina, así como una crítica al posicionamiento del lenguaje neutro.

Este temática es el sustento de la Real Academia Española (RAE), lo cual rechazan, puesto que desde su instauración en 1713 hasta 2019, sólo ha permitido la participación de 11 mujeres a lo largo de su existencia, ya que “sigue siendo un club masculino el que sigue rigiendo este lenguaje”, expresó, enfatizando a su vez que el lenguaje es la representación de las ideas y del pensamiento, el cual únicamente se ha enfocado en el hombre.

Agregó que tras pasos difíciles se ha logrado incorporar en el lenguaje una visión de los derechos humanos, esto gracias a la participación de organizaciones civiles y académicas, las cuales, recalcó, van en contracorriente de las normas impuestas por la RAE.

Destacó que el tema del lenguaje incluyente pasó a ser internacional en la línea de los derechos humanos tras la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, por parte de la ONU celebrada en Beijing en 1995, cuando se habló de los medios de comunicación como un sector en el que las mujeres no han sido incluidas.

Y lo sustentó citando a la Declaratoria Universal de Derechos Humanos, la cual expresa que toda persona nace libre en igualdad y tiene derecho a la misma protección ante la discriminación; subrayando que el lenguaje sexista discrimina a todos los sectores que no se identifican con el lenguaje y género masculino.