Cada 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para promover la diversidad lingüística, cultural y el multilingüismo en el mundo.
En México, donde se reconocen 68 lenguas indígenas y 364 variantes, esta celebración adquiere un significado especial al visibilizar la importancia de las lenguas maternas como depositarias de la memoria colectiva, la identidad y la historia de los pueblos originarios.
En este contexto, instituciones como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) impulsan acciones para la preservación y el fortalecimiento del patrimonio lingüístico del país.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Chiapas se reconocen al menos doce lenguas indígenas principales.
Sin embargo, la diversidad lingüística convive con una realidad preocupante: siete de estas lenguas se encuentran en riesgo de desaparecer debido a la disminución del número de hablantes y al abandono progresivo de su uso cotidiano.
La mayor concentración de hablantes, cerca del 90 por ciento, se localiza en tres lenguas predominantes, tsotsil, tseltal y ch’ol, principalmente en las regiones Altos y Norte del estado.
En contraste, lenguas como el mochó, chuj y jacalteco enfrentan un escenario crítico, ya que, aunque persisten comunidades que se reconocen como parte de estos pueblos, el uso diario de su idioma ha disminuido de manera significativa.
Otras lenguas consideradas minoritarias, como el mam, cakchiquel, lacandón, kanjobal y akateko, también registran una reducción constante de hablantes.
Especialistas señalaron que uno de los factores determinantes es la discriminación histórica y social, que ha desincentivado a las nuevas generaciones a aprender y usar su lengua materna, privilegiando el español como medio de integración social.
En contraste, lenguas con mayor número de hablantes como el ch’ol, tseltal, tsotsil, zoque y tojolabal mantienen una presencia más sólida, en parte gracias a la existencia de investigaciones académicas, producción literaria, materiales educativos, libros de texto, así como a la formación de maestros bilingües y profesionistas que trabajan en su documentación, enseñanza y difusión.











