El programa estatal de alfabetización reconocido de manera reciente por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), aplica el método “Matías de Córdova”, una propuesta pedagógica desarrollada en tseltal, tsotsil, tojol-ab’al, ch’ol y zoque para que el aprendizaje de la lectura y escritura partan de la cultura y experiencia de cada comunidad.
El método fue diseñado inicialmente en estas cinco lenguas originarias, mediante un proceso de diálogo entre investigadores y docentes bilingües. Se identificaron palabras clave vinculadas con los saberes y la cosmovisión de cada pueblo, que se convierten en el punto de partida para los contenidos de aprendizaje.
Español
Posteriormente, la propuesta fue adaptada también al español, de modo que la lengua materna no es desplazada, sino que se convierte en herramienta fundamental del proceso.
El enfoque intercultural del programa reconoce distintas maneras de conocer y relacionarse con el mundo, promoviendo el diálogo entre conocimientos académicos y saberes comunitarios.
El carácter bilingüe permite desarrollar habilidades tanto en español como en lenguas originarias, con materiales educativos disponibles en ambas. El aprendizaje ocurre en el territorio, con la participación activa de alfabetizadores, enlaces, supervisores y las propias comunidades.
La Secretaría de Educación (SE) estatal creó el Estándar de Competencia en Alfabetización Intercultural Bilingüe, con el que al cierre de 2025 se formaron y aprobaron 10 mil 987 asesores.
Justicia social
El programa se inscribe en la tradición latinoamericana que concibe la alfabetización como un acto de justicia social, retomando el legado de Paulo Freire. Las comunidades, mediante acuerdos de asamblea, asumen compromisos para sostener la alfabetización en sus territorios.
Chiapas Puede parte de la idea fundamental de que nadie aprende desde cero. Cada persona llega con una historia, una lengua y experiencias.
Alfabetizar es reconocer eso y convertirlo en punto de partida para nuevos aprendizajes, porque leer y escribir no es solo incorporar palabras, sino ampliar posibilidades para comprender, participar y transformar la realidad.












