La lentitud con que operan las aduanas de México en el Puerto Fronterizo de Talismán y las de El Carmen, San Marcos, Guatemala, provoca que cientos de transmigrantes se mantengan varados por varios días y formen kilométricas filas de carros que además remolcan otro vehículo generalmente colisionado en su intento por llegar a territorio guatemalteco.
Algunos se quedan allí y otros siguen a El Salvador y Honduras, son personas procedentes de los Estados Unidos que buscan pasar el fin de año con su familia y además traen consigo enseres domésticos.
El “tortuguismo” en las dos aduanas, la mexicana y la guatemalteca, los obliga a pernoctar por varios días en sus unidades en espera de poder superar el trámite aduanal, en esa espera los cientos de carros ocupan parte del poblado de Talismán y la cola de espera se prolonga sobre la carretera Federal hacia Tapachula; hay temor entre estos por la inseguridad y tienen que erogar recursos para su alimentación, hotel para sus acompañantes y vigilancia ante el temor de perder sus bienes.
Los transmigrantes, algunos con residencia en los Estados Unidos, pero de origen centroamericanos, viajan año con año de regreso a los hogares que los vieron crecer, en donde buscan pasar las fiestas navideñas. Aunque estos problemas de espera no son nuevos, señalan que cada vez son más lentos los trámites en las aduanas y mayor la corrupción que tienen que sortear desde su ingreso a México por la frontera norte con los Estados Unidos hasta llegar a Talismán.
Uno de los transmigrantes de origen guatemalteco y nombre Bernardo Bautista, dijo que cuenta con la residencia en EUA lo que le permite viajar; se queja que cada día que pasa en promedio pagan entre alimentación, vigilancia y hospedaje, más de mil pesos por persona, él está acompañado de su hijo de 17 años y calculan que podrían superar el trámite en una semana.
Bernardo puntualizó que la mayoría de los transmigrantes que regresan durante estas fechas remolcan varios vehículos, situación que aprovechan los delincuentes para asaltarlos o robarles, por ello, tienen que pagar a personas para que cuiden de sus propiedades o bien, los transmigrantes tienen que dormir al interior de sus unidades.











