A un mes de haber sido proclamada en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, que ordena a los tres niveles de gobierno a implementar estas medidas para reducir muertes y lesiones ocasionadas por accidentes viales, el desconocimiento por parte de conductores y peatones impera en los capitalinos.
Esta nueva ley general establece que todos los gobiernos deben incluir la jerarquía de movilidad en sus políticas de la materia, poniendo como eje central el que los peatones cuenten con una infraestructura que privilegie la vida, con un enfoque equitativo en razón de género y a personas con discapacidad y movilidades limitadas.
Observación
En un recorrido por los cuadrantes de la sección sur poniente de la ciudad, es notorio que los transeúntes caminan a escasos metros de los transportes públicos y privados, y quienes deciden usar la banqueta se encuentran con un tránsito lento, dada la cantidad de vendedores ambulantes que reducen esta infraestructura vial.
No todas cuentan con rampas para personas discapacitadas, ni líneas guía para personas con ceguera, además de que muchos adoquines se encuentran levantados o desgastados, lo cual imposibilita el tránsito de una persona en silla de ruedas.
Al respecto, Guadalupe Peña comenta que muchos locales que se rentan también aprovechan a poner sus ventas en la calle, ocupando parte de la banqueta, es ahí cuando “empieza el cuento de nunca acabar”, y arremete que “las calles son para caminarlas y no para poner negocios.”
Como segundo orden, en esta ley se privilegia a los ciclistas y personas usuarias de vehículos no motorizados, los cuales deben de contar con una infraestructura que dote de seguridad, pero también los obliga a respetar al peatón.
Después de pasarse un alto en el centro de la ciudad, el ciclista Marcelo Fernández dice que los semáforos existen porque los automóviles parecen no tener freno, sin embargo, argumentó que “las normas del tránsito son para todos y que todos estamos obligados a cumplirlas”.
Sin embargo, sostiene que no hay opción si no hay ciclovías, y que “los ciclistas no deben olvidar que en sus ratos libres también son peatones”.
En el tercer orden se encuentran las personas usuarias y prestadoras de servicio de transporte público de pasajeros, las cuales deben tener un enfoque equitativo pero diferenciado.
En cuanto al cuarto orden, están las personas prestadoras de servicio de transporte y distribución de bienes y mercancías, y por último, las personas usuarias de vehículos motorizados particulares.
Dentro de las cualidades de esta ley, se dota de la obligación de contar con un seguro para autos de forma obligatoria, licencias acorde al tipo de vehículo y uso de cinturón; también prohíbe el uso de celulares o la estancia de menores de 12 años en la parte delantera y delimita las velocidades dependiendo de la vialidad.












