Además de la figura del refugiado, la Ley de Migración en México debería contener nuevos supuestos para el tratamiento de personas migrantes, tales como los desplazados ambientales y la inclusión de personas no binarias, declaró Ivone Álvarez Gutiérrez, catedrática comisionada al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
Tras sus visitas a las estaciones migratorias en Tenosique, Tapachula, San Cristóbal y Comitán, y a un año de gestiones ante el Instituto Nacional de Migración que permitió realizar entrevistas, la investigadora dijo que en estos espacios encontraron situaciones complejas de las personas que vienen del famoso “Triángulo de América Central”.
Categorías migratorias
Derivado de esta situación, se arrojó un informe en donde abordaron una serie de categorías migratorias que no se encuentran contempladas en la normatividad en México, por lo que es necesario y urgente retomarlas.
Además del caso de la figura del refugiado desde su visión ontológica, se pusieron sobre la mesa otras problemáticas, tal es el caso de desplazados ambientales de los países que están sufriendo los efectos del cambio climático con desastres naturales como la desertificación e inundaciones.
Por ejemplo, en Honduras y El Salvador se tiene mayor flujo migratorio desde el 2010, punto a parte son las condiciones económicas y de violencia que han sufrido.
En relación a las personas no binarias, explicó que la Ley de Migración se ha construido a partir de la figura masculina y femenina pero existe la nueva propuesta de incluir a las personas que no se identifican con ningún género y se le tiene que dar el tratamiento adecuado.
“En las oficinas migratorias y en los albergues se ha encontrado que a las personas trans se les da el tratamiento de hombre, con todos los riesgos que conlleva, se les aloja o detiene en celdas con la comunidad masculina”, expuso la catedrática.
Por lo que determinó que son prácticas que tienen que cambiar al notar que aún no existe sensibilidad para el tratamiento de la comunidad LGBTTTIQ, ya que deben ser canalizados en donde se identifiquen o construir espacios adecuados para este sector y no estén expuestos al riesgo.












