Libertad de prensa

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La reflexión generalizada es que ésta aún enfrenta muchos obstáculos para poder cumplir a cabalidad con su cometido, pese a que la sociedad reconoce su importancia como contrapeso a los poderes de Estado.

Sin ir más lejos, ayer, durante un foro en el Senado de la República, Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO, dijo que todavía muchos medios de comunicación en el mundo impresos y electrónicos enfrentan importantes resistencias para dar a conocer actos de corrupción, lo que no habla bien del estado de cosas en la materia; recomendó promover la existencia de ordenamientos jurídicos que garanticen el pleno acceso a la información de interés general.

Por lo que respecta a México, el país ha actualizado recientemente su normatividad en materia de acceso a la información y de protección a la secrecía profesional de los periodistas, dos avances importantes que sientan las bases jurídicas de un ejercicio de prensa cada vez más libre.

Aun así, falta mucho por hacer en cuanto a la protección física de los profesionales de la información, pues modernizar las leyes no ha impedido que grupos poderosos de interés sigan atentando contra la integridad de los periodistas, como lo revela el mismo Matsuura, citando a organizaciones periodísticas internacionales, según las cuales en los últimos 16 meses han sido asesinados 70 comunicadores en todo el mundo, tres de los cuales fueron mexicanos. Naturalmente, es de esperar que estas muertes sean aclaradas y aquellos que cometieron homicidio, tanto intelectual como material, sean pronto castigados con todo el rigor de la ley.

Como quiera que sea, al periodismo se le sigue considerando como uno de los oficios más peligrosos del mundo, sobre todo cuando los comunicadores afectan intereses políticos, económicos y sociales de gran envergadura; por lo mismo, creemos que ninguna sociedad será suficientemente libre mientras la prensa siga siendo amagada y atacada por cumplir con su deber de informar.

México vive momentos peculiares. Hay crisis política y económica. Esto sólo podrá ser superado con el soporte de una prensa libre y democrática, cuya responsabilidad sea la de la verdad, porque la existencia de medios honorables, conducidos por códigos de ética irrenunciables, nos permitirá saber que nuestra sociedad sigue siendo viable y tiene amplias esperanzas de superar exitosamente sus rezagos.

En El Universal nos preciamos de conducir nuestra labor cotidiana bajo los mayores estándares de calidad y probidad. El trabajo que aquí realizamos tiene que ver con una vocación institucional: la del periodismo serio, honesto, transparente, veraz y regido por nuestro propio código de ética.

Es por ello que nos halaga recibir el día de hoy tres premios nacionales de periodismo, otorgados por un jurado ciudadano, ajeno a intereses partidarios. La satisfacción se duplica cuando sabemos que la labor cotidiana que marca nuestro trabajo no se distrae en la búsqueda de estos reconocimientos, sino que tiene como objetivo fundamental atender las necesidades del lector, que es al único al que nos debemos.

Mientras tanto, los saldos de la prensa son todavía deficitarios en México y el mundo, por lo que se debe trabajar en el perfeccionamiento del marco legal que ampare al periodismo, no para otorgarle privilegios, sino herramientas para fortalecer nuestro ideal de información en el que el periodismo esté a disposición del país y de sus habitantes. (El Universal).