Aunque hubo un incremento con relación al entusiasmo que han mostrado los jóvenes por la lectura, las librerías en Chiapas se están “muriendo” debido al desinterés que tiene la población para acudir a estos espacios a realizar sus actividades académicas o profesionales, dijo Julio César Sánchez Esquinca, presidente de la Asociación de Libreros en la entidad.
En ese sentido, comentó que los últimos datos (desde hace seis años) mostraron que las personas en nuestro estado apenas leían 0.8 libros cada 12 meses; no obstante, los números más precisos se tendrán en este año, después de que concluya un trabajo coordinado que realizan con la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
Sólo en Tuxtla Gutiérrez, recordó, hace seis años tenían registradas 12 librerías; en la actualidad, el número se redujo a cuatro establecimientos. En la geografía chiapaneca existían 72 expendios pero en el último censo hecho, las cifras bajaron a 32 inmuebles.
El director del proyecto Chiapas Lee explicó que en 2019 notó que se mejoraron las políticas públicas para fortalecer la lectura, debido a que se llevaron a cabo ferias de libros y presentación de autores.
“Sí hemos visto que hay más interés por los adolescentes que son los que están más en la cuestión de las sagas e historias”, detalló.
Fue el 26 de junio del año pasado cuando, desde la administración federal, se llevó a cabo la presentación de las Acciones de la Estrategia Nacional de Lectura, basada en tres ejes: formativo, persuasivo y material.
Es decir, se incluye a todos los niveles de formación académica para que introduzcan materias de fomento a la lectura y que existan los espacios disponibles para leer, un reto complejo si se considera las condiciones demográficas del país y la misma complejidad que genera la práctica de múltiples religiones.
Sobre este contexto, Sánchez Esquinca explicó que un joven, para ser competitivo en los múltiples temas, tendría que leer cinco libros al año.
Contrario al efecto que en principio generaron los libros virtuales, con un crecimiento del 200 por ciento, aseguró que las cifras ya no registraron más variación, lo que se puede traducir en que el interés por tener los libros físicos aún prevalece.
De las acciones que han hecho en Chiapas, detalló, es el intercambio de material, es decir que la misma población comparta su contenido para que la información se mueva y genere más interés entre los jóvenes.
Lo que no se debe confundir, explicó, es que existen personas que, cuando existen ofertas de libros, realizan compras por impulso pero no terminan por leerlos; lo más recomendable es que terminen un proyecto y al siguiente mes acudan al lugar de su preferencia para adquirir otro libro.












