“La discusión pública no debe basarse en faltas mínimas, sino sobre los alcances pedagógicos de la transformación que se está proponiendo en la educación básica de México, a través del nuevo modelo educativo conocido como la Nueva Escuela Mexicana (NEM), de la cual los nuevos libros de texto solo son insumos”, explicó Marcos Reyes, investigador del Departamento de Estudios en Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef).
Por ejemplo, se propone que en lugar de la impartición de materias de manera aislada mejor se trabaje por campos formativos que vinculan la conjugación e involucramiento de varias materias en la construcción colectiva social del conocimiento mediado por ejes temáticos.
“Es decir, a partir de la utilización de una pluralidad de saberes, de conocimientos, se acerca al estudiante a una realidad de por sí compleja que pretende estudiar y conocer”, contraria a la educación basada en asignaturas que propician la fragmentación de la enseñanza.
Es así que el trabajo basado en campos formativos favorecería la interacción creativa, generadora de conocimientos “donde se discuten y se comparten diferentes saberes entre los integrantes de la comunidad escolar, fortaleciendo en última instancia sus lazos emocionales e interculturales, así como el ejercicio de una perspectiva interdisciplinaria”.
Tiempos de cambio
Por ello, la polémica en torno a los nuevos libros de texto gratuitos es interesante en varios sentidos —dijo Reyes—, al ser una disputa que se ha mantenido con matices y diferentes actores durante las últimas seis décadas, es decir, desde el origen mismo de estos libros en 1959.
“Principalmente, porque un sector de la población mexicana no ve reflejada su forma de vivir y de interpretar el mundo en el contenido (…) Por tanto, se trata de una añeja batalla por la hegemonía cultural e ideológica en la educación asueta por un sector privilegiado y clasista de la sociedad mexicana que no admite que estamos viviendo nuevos tiempos de cambio, en los que se están sembrando las bases para una deseable transformación de la vida pública del país y de la educación en particular”, agregó el investigador.
Esta discusión pública también pone al descubierto la paranoia de la clase aún hegemónica, al grado de creer que los nuevos libros de texto gratuitos van a introducir “el virus comunista” en las escuelas y que para difundir utilizan a los medios de comunicación.
Para Reyes, quizá, lo que despertó el temor en el mencionado sector es que los nuevos libros de texto gratuitos recuperan la inculcación de valores comunitarios como la solidaridad.
Educación
De acuerdo al investigador de El Colef, esto permitirá que los niños y las niñas de educación básica reconozcan los problemas sociales de su entorno como la desigualdad, la pobreza, la discriminación, entre otros, y a partir de ello, eventualmente, convertirse en agentes de cambio social.












