Limpiaparabrisas, un oficio sufrido

Limpiaparabrisas, un oficio sufrido

La falta de empleo ha provocado que decenas de cruceros en Comitán se vean plagados de personas, en su mayoría jóvenes, que intentan limpiar los parabrisas de los vehículos que se encuentran esperando que el semáforo cambie a luz verde.

Los jóvenes esperan que el semáforo esté en rojo para sacar una botella y aventar la espuma a los cristales de los vehículos, posteriormente retiran con un plástico el agua con jabón, todo esto en el menor tiempo posible ya que algunos semáforos tan solo tardan 20 segundos para cambiar de color.

Alberto, quien se acompaña de otro joven que negó proporcionar su nombre por “temor”, dijo entre dientes que era originario de Tuxtla Gutiérrez. Ellos brincan hacia los carros para limpiar el último rincón del parabrisas con total rapidez para que su “cliente” no se desespere.

Cerca del mediodía, con el sol a cuestas, los limpiaparabrisas en repetidas ocasiones son rechazados, porque los automovilistas que los observan con gesto de molestia, les levantan el dedo para indicarles que no desean el servicio, sin embargo a ellos no les importa, aun así llevan a cabo su “trabajo”.

Alberto mencionó que en ocasiones sacan entre 30 a 50 pesos al día, lo que apenas les alcanza para comer, pero ante la falta de empleo, lo que puedan recolectar es ganancia para poder sobrevivir día con día.

En la búsqueda que ha hecho para encontrar trabajo, Alberto se topó un día con una vacante para cargador de materiales en la empresa Cemex, solo para cubrir tres meses de una persona que tenía incapacidad, pero al intentar ingresar uno de los requisitos era la secundaria terminada y experiencia. Ahí fue donde claudicó en definitiva.

En el caso de estos limpiaparabrisas, no esperan que los automovilistas bajen las ventanillas para que les entreguen una moneda. Ellos limpian porque limpian y si los choferes se compadecen de su sonrisa, les pagan, pero si no, de todas formas siempre entregan los mejor de ellos.

“Es el trabajo que nos tocó hacer y después de tanto tiempo de realizarlo estamos orgullosos de lo que hacemos, porque es peor ser un delincuente con la posibilidad de que un día entremos a la cárcel y dejar a nuestras familias abandonadas”.