Limpias y ensayos antes del Carnaval

Limpias y ensayos antes del Carnaval

José Ricardo Torres es cohuiná de la Virgen de Natividad que representa en el baile de plaza al personaje del “Mahoma Goliat”, según la Biblia.

Durante el primer sábado de febrero, en su casa recibió a todos los cargos que celebraron el segundo de cuatro ensayos previos al Carnaval Zoque Coiteco.

Aunque se desconoce cuándo inició esta celebración, ya que la documentación gráfica data desde el año 1920. Admite que ha sufrido sus modificaciones, pues “con el paso de los años hemos llegado a seis cargos”.

San Bernabé representa el cargo del “David”, santo Domingo y la Virgen de Candelaria representados por “el caballito”, y san Antonio es el “Mahoma Cabeza de Cochi”, pues baila con una cabeza de madera en forma cerdo.

Antes del carnaval

Cuatro fines de semana antes del domingo del desfile del carnaval, en la ritualidad se dedican a limpiar y bendecir a los personajes y ensayan las danzas. Organizados en fechas y en grupos acuden con flores y velas a las cohuinás.

Los “emprestadores” se encargan de atender a los visitantes y realizar la conexión entre la tierra y la espiritualidad; los reciben y ramean o barren con una reliquia armada por flores menuditas, la cual dicen “es sagrada”.

El ensayo previo también es una fiesta envuelta por el sabor de la marimba, en las bajas temperaturas de Coita, con un champurrado y tamales que las mujeres y hombres reparten a los visitantes.

La festividad inicia con el último ensayo que se realiza en el cohuiná de Santo Domingo, el 18 de febrero; un día después llega la algarabía del desfile del carnaval, luego la visita en casa a las Vírgenes, y el martes de plaza todos los cargos danzan 11 pasacalles, 11 sones; además del “David” y “el caballito”.

Tradición zoque

La danza tradicional zoque, que es representada con los tigres y los monitos de san Martín Obispo, santa Martha y san Miguel, es ejecutada frente a las parroquias y centros de plazas.

Mientras que la “danza de los enlistonados”, que corresponde a la representación bíblica, está conformada por cuatro cargos: 1) san Antonio, 2) san Bernabé, 3) santo Domingo, 4) Virgen de Candelaria y Virgen de Natividad; les corresponde hacerlo en la calle.

El único momento en que se juntan es en el Parque Central, donde “el tigre” se acerca a saludar “al caballo”.

La historia

De acuerdo con el conocimiento de Ricardo, el 2 de noviembre inicia todo cuando se celebra el altar a las ánimas, para las almas en pena que no tienen quién pida por ellas, “después de las 12:00 horas empieza todo el ritual del carnaval”.

Ese día salen a las calles a saludar e invitar personalmente a los bailadores, a los que serán sus “emprestados», caporales, embajadoras, escribanos, a toda la gente que forma parte del cargo. Siendo casi 200 personas.

El 24 y 31 de diciembre, al igual que el 6 de enero, esta festividad zoque también se conecta con la “danza de las pastoras”, que hacen simbolización a los Reyes Magos y a las “chabelitas” que cuidaron al Niño Jesús.

Antes de la conquista y el cristianismo, sus antepasados lo relacionaban con el ciclo de las cosechas y la festividad antecedía con un culto a Tatahama, dios del sol, y se pedía por la fertilidad de la tierra.

Hasta hace unos años las danzas coincidían con la Semana Santa, pero surgió una controversia con la Iglesia y para evitar algo mayor, se cambió la festividad a cinco días antes del Miércoles de Ceniza.

“No solo es carnaval, hay una ritualidad, es fe”, dice Ricardo, que está comprometido con el cargo que abanderará por dos años más. Por ello, menciona que el talco que originalmente se coloca en el cuello como símbolo de bienvenida, no debe usarse en las formas que se ha hecho en los últimos años.

Este año, después de dos años de pandemia, regresa a las calles con la dificultad de la ausencia de materias primas como el talco, confeti, incluso las reses, “como el precio del maíz bajó no se cosechó maíz y como la calabaza crece en los surcos, no hubo calabaza y no hubo pepita”.

La comida se sirve durante los días de fiesta con esfuerzo del cohuiná y su familia. Ricardo, orgulloso de su tradición, espera que el arraigo continúe en las próximas generaciones.