Líquidos hirviendo y pirotecnia, letales para los menores

Líquidos hirviendo y pirotecnia, letales para los menores

Las celebraciones de cierre de año en nuestro país son acompañadas con el uso de juegos artificiales o que contienen pólvora por lo colorido y vistosos que resultan, sin embargo, estos objetos pueden dejar heridas en la piel de los menores de edad; en los casos más extremos pueden significar la amputación de alguna extremidad del cuerpo debido a que las quemaduras son de segundo o tercer grado.

Gabriela Escudero Aramoni, delegada en Chiapas de la Fundación Michou y Mau, informó que en este 2021 en el estado, un promedio de 120 niños y niñas han sido atendidos por algún tipo de quemadura.

Factores a considerar

En Chiapas, según las estadísticas, la primera causa de quemaduras en menores -de cero y hasta cinco años- son los líquidos hirviendo, no obstante, el uso de la pirotecnia en algunas épocas del año (septiembre-diciembre) pueden provocar graves afectaciones en este sector de la población, accidentes que se presentan por el descuido de los adultos.

Las cifras de la fundación detallan que en este 2021, un promedio de 10 pacientes fueron enviados al Hospital Shriners, en Texas, Estados Unidos, para que recibieran una atención más especializada; en ese lugar se atienden los niños y niñas que sufren algún grado de quemadura mayor.

Cuidar de los pequeños es indispensable no sólo para evitar daños físicos en el cuerpo y hasta psicológicos por las secuelas, también lo es por lo costoso que pueden resultar los tratamientos. Los gastos para mover a un paciente en una ambulancia aérea pueden llegar hasta 250 mil pesos, recurso que lo aporta el DIF estatal, el resto viene de varias agrupaciones nacionales e internacionales.

Prevención, la mejor opción

Como fundación, refirió la delegada estatal, han realizado talleres a través de voluntariados para que la población entienda la importancia de cuidar algunos aspectos dentro del hogar para evitar una tragedia.

Lo que se reportó en este año, es que la incidencia de menores quemados incrementó en un 30 % en comparación con las mismas fechas, pero de 2020.

Aunque no existe una explicación oficial de las razones del aumento, Escudero Aramoni comentó que con la pandemia muchas familias se fueron a un confinamiento social y el 90 % de los accidentes donde hay quemaduras ocurren al interior del hogar.

“Aquí lo preocupante es el factor descuido, casi todos los niños que hemos trasladados han sido porque han caído adentro de contenedores con líquidos hirviendo”, puntualizó.

Logística para moverlos

Cuando se recibe el reporte de un menor de edad quemado, lo primero que hace el personal es una valoración local; se pide que el niño sea enviado al “Gómez Maza”, debido a que en ese hospital se tiene un mejor manejo de los casos, los especialistas analizan la situación y, junto a un Comité Médico que tiene la fundación, se decide si el paciente necesita otro espacio especializado.

Si es aprobado el traslado aéreo, se inician las gestiones para conseguir las visas y pasaportes para el menor y un acompañante. Otro punto a considerar es el tiempo que demoran en llegar las ambulancias con personal y equipo adecuado para mover al paciente.

Más allá de las horas de vuelo y de toda la papelería que se requiere, detrás de un traslado hay mucho dolor físico y emocional del paciente y familiares, además de una rehabilitación de varios años y un par de cirugías para la reconstrucción de la piel y los tejidos.

Festejos y alarmas

Diciembre, aunque es un mes en el que las familias se reúnen para despedir el año, también se convierte en una época muy fría y, por ende, las personas aumentan el uso de la leña para cocinar y mantener calor; además, en estos días las celebraciones son constantes y ello demanda la utilización de pólvora, por lo que un descuido puede convertir una celebración en un momento de angustia y desesperación.

Desde el momento en que ocurre un percance y hasta la etapa en la que el menor de edad concluye sus tratamientos, se pueden generar gastos hasta por el orden de un millón de dólares, una cantidad imposible de cubrir para una familia promedio en el estado; afortunadamente, la fundación también apoya en esta parte.

Michou y Mau lleva 23 años trabajando en México; sólo en Chiapas, entre traslados y tratamientos que requieren los pacientes, han apoyado entre 400 y 500 infantes que sufrieron algún tipo de quemadura.

Si un niño se quema

En caso de que ocurra un accidente, los padres de familia lo primero que tienen que ver es: si la lesión es igual o superior al puño de la mano, la herida se tienen que meter bajo agua fría para evitar que las diferentes capas del cuerpo se sigan quemando por dentro, esta acción también aliviará el dolor.

Cuando la superficie quemada es mayor, es importante que el paciente conserve su temperatura corporal, esto se puede lograr con paños limpios; posteriormente, el infante debe ser trasladado al hospital más cercano para una revisión más detallada.

Se pide a la población que no coloque ningún tipo de pomada, cremas o miel, debido a que pueden provocar un daño mayor en la zona afectada. También se recomienda no quitar la ropa para no dañar más la piel; en esta parte el análisis médico juega un papel fundamental para decidir si el paciente puede ser tratado a nivel local o requiere de una unidad especializada.

Que un infante sea atendido a nivel local o requiera de un traslado a Estados Unidos, dijo la delegada estatal de la fundación, tiene que ver el porcentaje del cuerpo y áreas quemadas; si superan el 30 % con heridas y si hay afectaciones en extremidades y cara, se tiene que ir a un hospital con personal más capacitado.

Cuidar de los menores de edad en estos días fríos y en cualquier época del año es importante, debido a que una quemadura de tercer grado puede cambiar por completo la vida de una familia.