"Avisaín Alegría * CP. Un acto solemne se tornó en risa estrepitosa. Alumnos invitados que esperaban ser los ""héroes de la película"" se convirtieron en villanos. El festejo de los mártires Niños Héroes de Chapultepec permitió contemplar la gallardía y disciplina militar en contraste con la liviandad juvenil carente de valores cívicos.
Con puntualidad inglesa militares celebraron el 164 Aniversario de la Gesta Heroica de los Niños Héroes de Chapultepec. Acudió al evento el gobernador Juan Sabines Guerrero, acompañado de altos mandos de corporaciones de los tres niveles de gobierno.
Citaron a las 10:00 horas. A esa hora empezó el evento. Nadie pudo ingresar después. Es disciplina militar. Es orden. También una forma de hacer patria.
Ningún funcionario tomó la palabra. Ninguno dio entrevistas a los medios.
Verde y blanco lucen en el evento. Verde por los militares del 20 Batallón de Infantería y de la 7ª Región Militar. Blanco por los elementos de la 14 Zona Naval, al mando del contra almirante de Infantería de Marina, Raúl Sánchez Martínez.
Más de 250 alumnos de tres escuelas secundarias con sus respectivos uniformes flanquean en ambos lados, al norte y al sur el contingente militar. Son invitados de honor. Así lo sienten. Así los tratan. Pero no se comportan como tal. Muchos han acudido por el pan y el refresco que hay al final del evento.
Un militar declama una maravillosa poesía. Alumnos lo minimizan.
Inicia el pase de la Lista de Honor del Heroico Colegio Militar.
-Teniente Juan de la Barrera
- ¡Murió por la patria! - responden miles de voces al unísono.
-Cadete Juan Escutia
-¡Murió por la patria!
-Cadete Agustín Melgar
-¡Murió por la patria!
-Cadete Francisco Márquez
-¡Murió por la patria!
-Cadete Fernando Montes de Oca
-¡Murió por la patria!
-Cadete Vicente Suárez
-¡Murió por la patria!
- De la heroica Escuela Naval Militar, teniente José Azueta
-¡Murió por la patria!
-Cadete Virgilio Uribe
-¡Murió por la patria!
- Heroico Colegio Militar... - pausa y confusión.
- Sirviendo a la patria -gritan militares y marinos. Alumnos exclaman ""¡murió por la patria!"". Se dan cuenta de su error, pero lo celebran con una profana carcajada, contagiando a los presentes.
Alumnos de la ESTI 65 y de la Secundaria ""Valentín Gómez Farías"" tienen su fiesta aparte. Se hace un silencio sepulcral. Más de 25 militares toman posición. Luego disparan salvas.
- ¡Ay! - gritan las alumnas que estaban distraídas. Más risas, más irreverencia, menos espíritu cívico. Nada que ver con los héroes que hoy son recordados, que a su corta edad ya aquilataban el peso de la patria, el sentido del deber. La generación actual dista mucho de ese espíritu patriótico.
La profana irreverencia juvenil contagia a un marino. A la hora de retirar la bandera nacional, tiembla, nervioso, ante la mirada inquisidora de los adolescentes. Se le atora la tela al enrollarla. Demora más de lo normal. Los alumnos contienen la risa. Hay cuchicheos. Nadie saluda al lábaro patrio.
Ansiosos aguardan el toque final del evento para correr a recibir el desayuno prometido. Puro pan y circo. Nada de civismo.
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