Llama Iglesia a recuperar la cultura cívica

Destacó la familia como espacio clave para prevenir conductas violentas. CP
Destacó la familia como espacio clave para prevenir conductas violentas. CP

Ante los recientes casos de violencia que han involucrado a niñas y niños en Chiapas, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, llamó a la sociedad a recuperar una verdadera cultura cívica basada en el respeto y la protección de las infancias, además de fortalecer el acompañamiento familiar y la atención de problemas afectivos.

El prelado se refirió a los hechos registrados durante los últimos días, entre ellos el presunto feminicidio de una niña de 12 años, la lesión de un menor en la colonia Las Granjas y la denuncia de una agresión sexual contra un niño de siete años.

Consideró que estos acontecimientos deben llevar a la sociedad a reflexionar sobre la manera en que se están formando las nuevas generaciones y sobre los límites que deben existir en las relaciones entre las personas.

Sexualización

Señaló que actualmente existe una sociedad que, desde su perspectiva, está expuesta a una creciente sexualización, situación que, dijo, también puede verse reflejada en las interacciones a través de redes sociales.

En este contexto, planteó la necesidad de fortalecer la educación en valores y el respeto hacia los demás, particularmente desde la familia, al considerar que los menores requieren entornos seguros en los que puedan desarrollar herramientas para establecer límites.

“Necesitamos como sociedad volver a crear, no solamente una clase de civismo, sino una verdadera cultura cívica, donde se respete al otro”, expresó.

El arzobispo también hizo referencia a los riesgos que pueden generarse en espacios digitales, donde las interacciones entre personas pueden comenzar con conversaciones y coqueteos que posteriormente deriven en situaciones de riesgo, particularmente cuando existen conductas adictivas.

Salud emocional

Asimismo, consideró necesario ampliar los espacios de atención para problemas emocionales y afectivos, pues señaló que mientras existen instituciones destinadas a atender enfermedades físicas, no siempre ocurre lo mismo con las dificultades relacionadas con la salud emocional y las relaciones interpersonales.

Explicó que la familia representa uno de los principales espacios para prevenir conductas violentas, por lo que sostuvo que una educación basada en el acompañamiento y la integración familiar puede contribuir a establecer límites y fortalecer el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.