Se realizó un exhorto al Congreso del Estado para que aperture un periodo extraordinario y apruebe la reforma constitucional 3 de 3 contra la violencia, antes del 30 septiembre, para que “en enero, que inicie el proceso electoral, todas las mujeres chiapanecas tengan certeza de que no debe haber ningún deudor, agresor y acosador en ninguna boleta”.
Esto destacó en conferencia de prensa la impulsora de dicha iniciativa, Yndira Sandoval Sánchez. Explicó que ya hay una reforma constitucional que entró en vigor el 30 de mayo y está publicada en el Diario Oficial de la Federación.
“Reforma constitucional que mandata que no se puede ser deudor de pensión alimenticia, agresor sexual, incluyendo el acoso y el hostigamiento, agresor en el ámbito público y en lo familiar, para ocupar cargos públicos en ningún ámbito, llámese órganos autónomos, rectores de universidades, comisión o empleo en el servicio público”.
La reforma a nivel federal se confiere como un mandato constitucional y obliga a todas las instituciones del Estado, es decir, el Poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo a nivel federal, estatal y municipal a armonizarse.
“Chiapas no tendría por qué ser la excepción, debe cumplirse para la administración pública estatal y municipal; también los poderes deben armoniza, nadie se libra, pero nos parece adecuado acelerar los procesos para tener mejores elementos y un marco jurídico eficiente en el proceso electoral 2023-2024”, dijo la activista.
Argumentó que ya está “prácticamente todo escrito” y lo que se requiere es “voluntad política” y que se apruebe antes del 30 de septiembre, 30 días claves que pide la ley para que empate con el proceso electoral en enero.
“Se requiere dignificar la política, dotarle de ética, que no nos gobiernen y administren delincuentes”, dijo Sandoval Sánchez, al tiempo que hizo un llamado a que no se use esta ley como “una herramienta de guerra sucia para quitarse a un adversario del camino”, pues lo importante es “voltear a ver los derechos humanos de las víctimas, de las mujeres”.
“No hay víctimas más importantes que otras, lo que sí hay son agresores con más poder que otros, eso es lo que tenemos que voltear a ver, porque no es lo mismo cuando te vulnera tu marido o tu vecino a cuando lo hace el aparato del Estado, y que no exista ningún agresor al poder es un acto de justicia de derechos humanos y de democracia”, concluyó.












