En el marco del Día Internacional contra la Trata de Personas, que se conmemora cada 30 de julio, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor José Francisco González González, hizo un llamado a la sociedad y a las autoridades para redoblar esfuerzos en la prevención y combate de este delito, considerado una de las más graves violaciones a los derechos humanos.
El prelado recordó que la trata de personas es catalogada como una forma de “esclavitud moderna”, debido a que somete a millones de personas en todo el mundo mediante diversas modalidades de explotación, entre ellas la laboral y la sexual.
Sector vulnerable
Señaló que este fenómeno afecta principalmente a mujeres, niñas, niños, adolescentes, personas migrantes, desplazadas y refugiadas, quienes son víctimas de redes criminales que obtienen importantes ganancias económicas a costa de la dignidad y la libertad de las personas.
Lamentó que este delito represente una profunda ofensa a la vida humana y sea consecuencia del desprecio por la dignidad de quienes son explotados.
Explicó que, aunque la Iglesia católica celebra cada 8 de febrero la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, también se une a la conmemoración internacional del 30 de julio para visibilizar esta problemática y fortalecer el llamado a la conciencia social.
Indicó que, desde su misión pastoral y autoridad moral, la Iglesia busca promover una mayor sensibilización, así como el impulso de normas, mecanismos y acciones que contribuyan a erradicar este flagelo y brindar protección a las víctimas.












