En el marco del Día del Glaucoma que se conmemoró ayer 12 de marzo, Verónica Becerra Camey, oftalmóloga del hospital de especialidades Ciudad Salud, señaló que un 90 por ciento de la ceguera que provoca esta enfermedad podría evitarse mediante la detección temprana y tratamiento. Añadió que esta celebración tiene como propósito llamar la atención sobre este grupo de enfermedades oculares progresivas y la importancia de su detección temprana. Recordó que este padecimiento no tiene sintomatología, sin embargo los hallazgos se pueden dar durante la revisión y elevación de la presión ocular o alteraciones en el nervio óptico que da cierta sospecha de diagnostico de glaucoma, por lo que se realizan estudios especializados y en caso de confirmarse, se inicia tratamiento médico. Indicó que cuando el glaucoma se desarrolla no presenta ningún síntoma temprano y la enfermedad progresa lentamente. De esta manera, el glaucoma puede robar la vista gradualmente. Existen más de 70 tipos de glaucoma y diversas clasificaciones, pero el más común es el glaucoma de ángulo abierto, el cual se produce cuando la red trabecular del ojo gradualmente se vuelve menos eficiente en drenar líquido. A medida que esto sucede, la presión del ojo, llamada presión intraocular, se eleva. El aumento de la presión del ojo produce daños al nervio óptico, los cuales pueden ocurrir con diferentes presiones intraoculares en distintos pacientes. El especialista establece la presión ideal que el ojo debe tener para prevenir un daño adicional al nervio óptico, ya que cada paciente tiene una presión ideal diferente. El glaucoma de ángulo abierto no tiene síntomas en sus primeras etapas y la visión se mantiene normal. A medida que el daño al nervio óptico es mayor, unas manchas negras comienzan a aparecer en el campo de visión. Usualmente estas manchas no se notan hasta que son grandes, cuando hay un daño significativo en el nervio óptico. Si todas las fibras del nervio óptico mueren, se produce ceguera.












