Ante el incremento de casos de suicidios en la población joven de la capital chiapaneca el arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, pidió a las familias poner atención a esta población ya que es en la recta final del año cuando los casos tiende a incrementar.
El prelado expuso que una persona que toma esta lamentable decisión no es que quiera dejar de vivir, más bien desea una vida mejor, por ello es necesario prestar atención a algunos signos de alarma.
Expuso además que este tema es grave ya que no se tienen datos de las zonas indígenas que también se presenta un gran número de casos, ya que es acá donde las condiciones de vida son más desfavorables.
“El llamado es a las familias ya que cuando el individuo no tiene un lugar en el hogar, no tiene las condiciones de trabajo, de salud, se siente desencantado con su vida, es decir, busca vivir mejor”, puntualizó.
En este sentido agregó que la familia, los amigos son los que pueden brindar ayuda a estas personas, acogiéndolas, haciendo sentir que no están solas, de lo contrario se desesperan.
“Hemos tenido buenas experiencias, en que los amigos han salvado a personas que se sentían sin ganas de vivir, por eso es importante como sociedad estar al pendiente de los hijos, de los amigos, ya que la temporada crítica es de noviembre a febrero”, indicó.
Cabe recordar que en las últimas semanas al menos siete casos de esta naturaleza se han registrado en la capital chiapaneca, causando alarma en diferentes sectores.
“Esto acontece en todas partes del país, son tiempos difíciles, ya que en fin de año aprieta más el frío, la pobreza, la indiferencia, la desintegración familiar, todo en su conjunto que lleva a tomar medidas desesperadas en la población vulnerable”, explicó.
Dijo que reencontrar el sentido de la vida es primordial en estos tiempos de crisis de muchas índoles, desde la financiera y familiar hasta la de seguridad, por lo que todo ello debe hacerse desde el entorno familiar.
Consideró también de suma importancia que las autoridades se sumen a estas tareas creando espacios de convivencia y de sano esparcimiento para alentar a los jóvenes a una vida alejada de vicios, así como de problemas.












