La pérdida de valores de los jóvenes está relacionado con la vida fácil y cómoda que les propicia caer en la “mundanidad”, consideró el arzobispo Fabio Martínez Castilla, durante una entrevista en el marco de las celebraciones del Martes Santo, donde se llevó a cabo la Misa Crismal, en la que se consagró el Crisma y se bendijeron los óleos con los que se administra el bautismo, la confirmación, el orden sacerdotal y la unción de los enfermos.
“Hemos caído en la superficialidad y los jóvenes creen que hasta Dios nos estorba, por eso tenemos que ver como un reto el fortalecimiento de la familia, ya que actualmente somos bombardeados por muchas ideologías donde solo cuenta el individualismo”, subrayó en el marco de las celebraciones de Semana Santa.
Aseguró que en muchos casos se ha descuidado el bien común, lo que que propicia que los jóvenes estén más involucrados en temas de alcoholismo y drogas.
Destacó que estos problemas sólo podrían erradicarse dándole más fuerza a la familia, pues sólo cuando volvamos a poner el interés por fortalecer y dinamizar a la familia, entonces se dará solución al proyecto que tiene Dios con nosotros.
“Mientas no fortalezcamos la familia siempre va haber dispersión y egoísmo para toda la humanidad, pues tanto en la iglesia como en la sociedad, la familia tiene el papel más importante, incluso, comparándolo con las funciones de un político pues finalmente es en la familia, donde se forma un hombre y una mujer de carácter”, dijo.











