Investigadores advierten un declive en las poblaciones de mariposas, polillas, libélulas, abejas, hormigas y escarabajos rodadores. Respecto a ello, el académico del Departamento de Conservación de la Biodiversidad en la Unidad San Cristóbal del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Benigno Gómez y Gómez, resaltó que luego de las estimaciones y de continuarse con los niveles de contaminación, en 100 años casi la mitad de las especies de insectos desaparecerá.
El investigador detalló que si en un siglo “seguimos el ritmo de devastación que tenemos en el mundo, cerca del 40 % de las especies de insectos se extinguiría”, cuyo efecto los científicos están llamando “insactagedón”.
El biólogo de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) resaltó que este grupo taxonómico es el más numeroso de todos, pues se tienen registrados más de un millón de especies de insectos.
Impacto a nivel global
“La diversidad de los insectos es la más grande en todo el planeta y son los que mayores funciones cumplen en la actualidad, pues nos permiten alimentarnos de muchos de ellos y se obtienen algunas sustancias medicinales, los cuales tienen un gran aporte para el hombre y el globo en general”.
El integrante del grupo académico sobre ecología evolutiva y conservación de sistemas socioambientales, expuso que las especies con mayores afectaciones son aquellos organismos que están asociados al agua, y de estos, dijo, ya están “sumamente amenazados”, pues en “esta última década el 68 % de sus poblaciones ha decaído fuertemente”.
El profesor titular enlistó los principales servicios ecosistémicos, partiendo de las cadenas tróficas en las que intervienen, la descomposición de la materia orgánica, aunado a una de las más importantes: la polinización, porque se ha visto que cerca del 90 % de las angiospermas, es decir, unas 308 mil plantas, son polinizadas por los insectos y cerca el 75 % de los principales cultivos humanos son posibles gracias a esta actividad.
Frenar daños a estas especies
El presidente de la Red de Consejos Asesores de la Región Frontera Sur y Pacífico Sur de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), subrayó que “hoy en día todos podemos contribuir a frenar esta extinción acelerada de insectos”.
Expuso que la primera es cambiar la perspectiva y “ver que son igual de importantes”, así como acciones individuales, recomendando tener un jardín con plantas y tapitas de agua para ofrecer una especie de hotel a los insectos, pues a gran escala y de forma colectiva son acciones y políticas que ayudan a frenar la tala inmoderada, contaminación ambiental y el calentamiento global, siendo los principales enemigos de esta especie.












