Llaman a redescubrir el barrio San Roque

Llaman a redescubrir el barrio San Roque

Hay lugares que no necesitan hacer ruido para contar una historia.

El andador San Roque es uno de ellos. Mientras el ritmo acelerado de Tuxtla avanza entre avenidas y centros comerciales, este corredor permanece como un pequeño refugio donde la tradición todavía tiene vida.

Cada mañana, los comerciantes -o los pocos que quedan- levantan las cortinas de sus locales con la esperanza de que alguien se detenga y vea el trabajo que durante décadas ha dado identidad a este espacio.

Historia

San Roque comenzó a consolidarse como corredor comercial y artesanal a finales de los años setenta, impulsando la economía de familias que encontraron aquí un lugar para ofrecer textiles, bordados, artesanías, dulces y productos elaborados por manos chiapanecas.

Desde entonces, el andador sigue siendo un lugar donde sobreviven oficios, costumbres y recuerdos que forman parte de la historia de Tuxtla.

Sin embargo, hay que mencionar que el paso del tiempo también ha dejado estragos.

Hoy, quienes trabajan en este sitio aseguran que el mayor enemigo no es la competencia, sino la poca afluencia de gente.

“Muchos visitantes pasan de largo sin voltear a ver que detrás de cada cortina hay familias que han estado de generación en generación, conservando este espacio que se niega a desaparecer”, afirma don José, uno de tantos vendedores en el andador.

Promoción turística

Ante esta situación, los locatarios piden mayor promoción turística, actividades culturales permanentes, mantenimiento y estrategias que devuelvan la vida al corredor.

Hay que destacar que mientras exista un artesano de imágenes religiosas, un comerciante acomodando sus productos o un visitante dispuesto a escuchar las anécdotas, el andador seguirá aguantando al tiempo.

San Roque continúa esperando ser redescubierto por una ciudad que, por momentos, parece haber olvidado uno de sus rincones con mayor esencia, aunado a que su feria tradicional está por iniciar en este barrio zoque.