Llanto de tristeza en bajada de las Vírgenes

"David Morales * CP. Ayer, en un día de gran festejo, los zoques de Tuxtla lloraron a tío Toño. Las tres Vírgenes de Copoya visitaron a Antonio Escobar Paredes en uno de los que podrían ser los últimos días del gran maestro joyonaquero.

Tío Toño se mantiene recostado en una modesta cama de su vivienda desde hace más de una semana tras un ataque de sus 91 años a su salud. Frente a él se colocaron las Vírgenes para iniciar una oración en búsqueda de una pronta recuperación. Llantos de tristeza acompañaron a los tres gritos de ""viva"" que se escucharon en honor a Escobar Paredes.

El viaje debía continuar. A las 11 de la mañana, las Vírgenes salieron del ejido Copoya sobre las espaldas de sus fieles creyentes. Los que las han cargado dicen que el peso es equivalente a la gravedad de los pecados propios. De tal forma que los aproximadamente cincuenta kilogramos y la fuerza física quedarán carentes de importancia cuando un zoque desea ser parte del viaje de las imágenes a una morada temporal.

La marcha no fue corta. Desde muy temprano las esperaban en la colonia Terán, por ello una vez concluida la etapa de la carretera a Villaflores, los zoques tomaron el libramiento Sur hasta su destino. Todos juntos para proteger a las Vírgenes.

Hasta adelante iban los bullicioso Parachicos. Fueron seguidos por las únicas cuatro ""viejas"" del Yomo etzé junto a las danzantes del Napapok etzé y los dos penachos. Detrás de éstos, en una fila blanca se formaron los músicos piteros y tamboreros.

La entrada a Terán fue poco después de las dos de la tarde. Fueron recibidas este año en la casa de la familia Moguel por tener el cargo de Prioste Mayordomo de Coposita Rosario.

Todos fueron recibidos con una jícara con refrescante pozol blanco, para después recibir un guisado tradicional.

En esa casa permanecerán por nueve días para ser veneradas por los tuxtlecos. Será el próximo domingo 23 cuando deba realizarse la segunda y última ""subida"" anual.

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