Llegan Reyes Magos al centro de SCLC

Pese a que este año el DIF del municipio no los apoyó, con ayuda de vecinos se logró obtener lo necesario. Jofiel Domínguez / CP
Pese a que este año el DIF del municipio no los apoyó, con ayuda de vecinos se logró obtener lo necesario. Jofiel Domínguez / CP

Aún cuando el Día de Reyes inició con una temperatura de 0 ºC para San Cristóbal, los reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar salieron de la iglesia del barrio de Mexicanos con un sol típicamente coleto: abrazador e iluminador. Algunos dirían que hasta quemante.

Los organizadores son la Junta mayor del barrio de Mexicanos, personas que apenas unas horas antes, juntos a los Reyes Magos, habían repartido regalos por toda la ciudad. “Desde la nueve de la mañana del 5 estuvimos trabajando, armando los carros, subiendo los animales y a las seis de la tarde salimos a repartir regalos, terminamos a las tres de la mañana”, indica Hugo Adolfo Ruíz, presidente de la Junta.

El cansancio y poco descanso, indica el presidente, no importan cuando se ve la alegría de los niños y niñas que reciben dulces y regalos. A cargo de la iglesia están siete personas, pero en estos eventos participan entre 20 y 25. “Estamos con el deseo de traerle algo bueno a San Cristóbal” agrega Hugo Adolfo Ruíz.

Desfile

A su paso, los tres Reyes Magos dejan alegría. Las infancias no son las únicas que se alegran, también sus padres y abuelos, que aplauden para que alguno de los reyes los vea y les lance algunos dulces. Al pasar por las calles centrales, el tráfico crece, pero nadie toca el claxon, solo una persona, a quien un motociclista le responde: “Tranquilo, son los Reyes Magos”.

Dicen por ahí que las personas más importantes son las que menos focos tienen, en referencia a los organizadores, sin embargo, es imposible no notar su esfuerzo. Durante todo el recorrido van de un carro a otro, llevando bolsas de dulces cuando se les acaban a un rey mago.

Quizá los más pequeños no los notan, porque en lo alto van los reyes magos, montados en un caballo, un dromedario y un elefante, animales realizados de forma artesanal y que sobreviven año tras año, con sus pertinentes mantenimientos.

Nadie se queda sin regalo. Los organizadores les obsequian dulces y pelotas de plásticos a los agentes de tránsito, que les ayudan agilizando el tráfico. Al final, indica Hugo Ruíz, todo se hace con personas de buena fe, que ofrecen sus camionetas o vehículos, o vecinos que donan dulces y regalos. Participantes indican que, lamentablemente, este año el DIF municipal no los apoyó como en otras ocasiones.