Llueve nucú y caerá más

Llueve nucú y caerá más

La madrugada de ayer llovió nucú sobre el suelo tuxtleco, como nunca antes. Cientos de personas madrugaron para recoger kilos del codiciado alimento volador.

Cubetas, bolsas y hasta costales, sirvieron de recipientes a los capitalinos de todas las edades que recogieron el insecto alado en sitios iluminados.

Una camioneta lujosa se detiene sobre el Libramiento Sur Oriente de Tuxtla, frente al Parque Patricia. De la unidad marca Dodge tipo Journey, negra, desciende un hombre bien vestido. Mira a todos lados y corre al camellón central.

En su mano sostiene una bolsa de color rosa que dice “Liverpool es parte de mi vida”. Con avidez el hombre recoge puños de nucú, y los embolsa. Es que esta hormiga también es parte de su vida.

En menos de tres minutos llena la bolsa y vuelve a subir a su lujosa camioneta. No resistió la tentación. De ver dan ganas.

Es que a lo largo del Libramiento Sur, desde el crucero con el Bulevar Andrés Serra Rojas, hasta la 11 Poniente, decenas de personas salieron a la calle para pepenar.

Niños, jóvenes, adultos y ancianos, de todos los niveles sociales, salieron con sus recipientes. Algunos con bolsas, otros cubetas y hasta hubo otros optimistas que llevaron costales. Y todos se llenaron.

Los insectos voladores caían por miles. Otros, suspendidos en el aire, se estrellaban con los parabrisas de los autos. varios taxistas y automovilistas se detuvieron al ver la fantástica cantidad de nucú, contagiados por la efervescencia de la población.

Alumnos que ya se iban a la secundaria también se detuvieron a recoger su chicatana. Un moto patrullero de la Policía Estatal se quitó el casco de protección y en él colocó más de medio kilo de nucú.

En las gasolineras, los despachadores se olvidaron de su deber y corrieron a recoger el “maná” que caía del cielo.

Frente a las tiendas de conveniencia, bajo los postes de alumbrado público, sobre el camellón central de los libramientos Norte y Sur; en fin, doquiera hubiera una lámpara de luz, los insectos se arremolinaban por miles, y por ende las personas a la pepena.

Un hombre de la tercera edad corre sobre la 14 Poniente, en la Colonia ISSSTE. Mira a los que recogen nucú. Se muestra indiferente. De repente se detiene a la altura de la 8a Sur. Se quita la gorra y comienza a llenarla de nucú.

Nadie resistió a la tentación. Los pronósticos meteorológicos para Chiapas indicaban que el jueves llovería y que incluso caería granizo. El vaticinio falló. Llovió nucú como nunca, lo cual también fue aprovechado por comerciantes que ya venden el codiciado alimento en calles de la ciudad.