Una fuerte lluvia de más de 152 milímetros ocurrida la noche del jueves, la primera con esta características de la temporada que inicia, provocó afectaciones en unas 30 viviendas en Cacahoatán y Tuxtla Chico, azolvamiento y encharcamientos en Tapachula con caída de árboles, mientras que en Mazatán generó azolvamiento en la Barra de San Simón y encharcamientos en viviendas, informó Protección Civil del Gobierno de Chiapas.
El delegado de Protección Civil de Gobierno del Estado, Julio César Cueto Tirado, expuso que existe un acercamiento preventivo de parte de PC, derivado de las lluvias de fuertes a intensas que pudieran generarse este viernes y sábado como consecuencia del frente frío número 45.
En relación a las afectaciones, señaló que en Cacahoatán la noche del jueves se registraron desbordamientos en los ríos Huehuecho y Panzero que atraviesan la cabecera municipal; mientras que en Tuxtla Chico, en el ejido Manuel Lazos, hubo desbordamiento del río Buena Vista a la altura del camino a San Joaquín, además se activaron albergues comunitarios que dieron atención a 22 personas entre adultos y menores a los que se proporcionó por parte de PC cobertores, colchonetas, alimentación y servicios médicos.
Se implementó por parte del Ejército Mexicano el Plan DNIII de ayuda a la población, para limpieza de las viviendas, caminos y desazolves con fuerza de trabajo de la institución militar.
En Tapachula se registraron encharcamientos en viviendas de la zona baja, levantamiento de láminas en casas de la colonia Nuevo Mundo 3, y caída de árboles en distintos puntos de la ciudad; en Mazatán en la Barra de San Simón se registra asolvamiento y viviendas encharcadas de entre 50 y 70 centímetros.
Cueto Tirado expuso que en algunos lugares donde se realizan obras de infraestructura se tuvo algunos problemas derivados de la lluvia y esas acciones, sin embargo, el saldo final solo fue de daños materiales sin lesionados ni pérdida de vidas humanas.
Hizo un llamado en este inicio de la temporada de lluvias a que se ponga en práctica la cultura de la prevención, sobre todo en aquellos pobladores que tienen sus viviendas cerca de las laderas, en las partes bajas de las montañas e inmediaciones de los ríos a que no se expongan, estén alertas a la información y busquen refugio ante los riesgos que implican las fuertes lluvias.












